Dojo Kannagara No Michi

Bienvenidos al sitio oficial del Dojo Kannagara No Michi perteneciente a la Asociación Nacional de Aikido Aiki-Zen. En este sitio encontrarás información acerca de nuestro Dojo y su Dojo Central, como también, algunas actividades y artículos que sean del interés de practicantes de artes marciales de todos los estilos.
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jueves, 11 de diciembre de 2008

De niño a samurai

Por Néstor Varzé

Todo samurai consideraba indispensable la crianza de sus hijos para formar su alma en los principios de la clase guerrera, y la lealtad a sus ancestros y su señor, adquirir coraje, autodisciplina y repudiar el temor a la muerte, para que estos sean dignos de su nombre.
Desde los cinco años de edad se les enseñaba el manejo del arco y la flecha, posteriormente los entrenarían también en la equitación, indispensable para un futuro samurai.
También incluían escritura china y la lectura de cuentos clásicos japoneses y chinos y el manejo de armas de todo tipo.
A los 8 y 10 años se los enviaba a través de los bosques en pleno invierno como mensajeros de un lugar a otro.
A menudo eran enviados con ligeras ropas y descalzos para que aprendieran a lidiar con los duros elementos naturales para forjar así un duro carácter, fortalecer el espíritu y su cuerpo.
También se los llevaba a las ejecuciones de bandidos o asesinos que eran decapitados, y por las noches eran dirigidos en excursiones a cementerios o casas supuestamente embrujadas donde debían pasar la noche y dominar sus temores recitando Haiku (poesía) y tocando su flauta de bambú llamada Shakuhachi.
Todo esto estaba destinado a amoldar la mentalidad marcial del joven samurai a la dura vida que le esperaba en el futuro.
A los 15 años se realizaba una ceremonia llamada Gempuku a través de la cual se confirmaba su nueva condición de adultos. A partir de allí pasaban a portar también sus dos espadas, las Daisho (espadas larga y corta), y comenzaban a transitar el camino del Bushido.
También cambiaban su vestimenta y transformaban su peinado en el característico usado por el samurai.
El joven debía poseer una exquisita educación y amplio conocimiento, pero esto no siempre fue así. En los principios los samurai eran casi analfabetos, ya que como eran enviados muy temprano a las batallas, solo se le daba interés a la práctica y enseñanza de las artes de la guerra.
Posteriormente esto cambió y antes de ser iniciados en la carrera de las armas los niños eran introducidos en la caligrafía y lectura.
Desde el momento que se lo reconocía como samurai tenían la obligación de estar siempre limpios, bañarse diariamente, arreglarse el cabello, llevar la ropa adecuada para la ocasión y portar sus dos espadas y el abanico en su cinto.
Sus actos, tanto en la guerra como en la paz, estaban regidos por la etiqueta.
Debían dedicar tiempo al estudio y practica del budismo zen y el arte.
También debía lograr la posesión de una buena Katana, esta arma era el alma y vida del samurai, su orgullo, su símbolo.
El poseer una Katana construida por un maestro en este arte respetadísimo era en el Japón feudal la máxima ilusión de un Bushi.
Gentileza: Néstor Varzé
De su libro sobre los Samurai.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Susano, dios de la tormenta

Cuando Amaterasu regresó al mundo, los dioses castigaron a Susano cortándole la barba y las uñas de las manos y pies y lo desterraron del mundo de los humanos. Al ver un par de palillos para comer flotando en el río, quiso saber quién era el dueño de ellos. Cuando los encontró, vio que se trataba de una pareja de ancianos desolados por haber perdido siete hijas devoradas por un dragón de ocho cabezas, que se disponía a comerse a su última hija, Kusa-nada-hime, la Princesa del Arrozal. Susano decidió rescatarla y transformó en una "peineta" que colocó en su pelo. Luego llenó ocho barriles de sake para el dragón quien al beberlos, se quedó dormido. Susano entonces, le cortó las cabezas al dragón con una espada mágica: aine no murakomo que signfica "Nubes de los cielos", que él había hallado en su cola. Luego envió la espada a Amaterasu como prenda de sumisión. Junto con el espejo y las joyas de Amaterasu, forma parte de los atributos imperiales japoneses. Después Susano retornó a la princesa del Arrozal a forma humana y la hizo su esposa.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Kitsune

Kitsune es una palabra del idioma japonés que significa zorro. Son un elemento importante dentro del folklore japonés; ya que tradicionalmente la palabra se emplea para nombrar al espíritu del bosque con forma de zorro. Según la mitología japonesa, son seres inteligentes que poseen habilidades mágicas y que incrementan con el paso de la edad y su adquisición de conocimientos y también son protectores de los bosques y las aldeas.

Entre sus poderes más sobresalientes se encuentran la capacidad de adoptar la forma humana, similar a la de una mujer joven. En algunos cuentos tradicionales, al kitsune se le observa como un ser que aprovecha su metamorfosis para hacer travesuras con las personas, de la misma manera que el comportamiento de los zorros en el folklore; otras historias relatan al kitsune como guardianes fieles, amigas, amantes y esposas.

Los zorros y los humanos vivían en armonía en el Antiguo Japón; este compañerismo resultó en la aparición de leyendas acerca de los zorros. El kitsune está estrechamente asociado como mensajeros y sirvientes del dios Shinto (kami) Inari, dios de la fertilidad, de la agricultura, del arroz y de los zorros. Con este rol, el poder sobrenatural de los zorros adquiere mayor fuerza.

Adicionalmente, la edad, la sabiduría y el poder de un kitsune era mayor a medida que aumentaba el número de colas, siendo el más poderoso el kitsune de nueve colas. Debido a este poder potencial, las personas realizan ofrendas como si fuera una deidad.

martes, 11 de noviembre de 2008

lunes, 10 de noviembre de 2008

El credo del samurai

No tengo parientes, yo hago que la tierra y el cielo lo sean.
No tengo hogar, yo hago que ellos también lo sean.
No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo medios, yo hago mis medios de la docilidad.
No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo.
No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades.
No tengo leyes, yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros.
No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento.
No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura.
No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
No tengo espada, yo hago de mi no mente mi espada.

Autor desconocido

miércoles, 29 de octubre de 2008

Budo- Nota sobre el simbolismo de la Espada Japonesa

En el Budismo Esotérico Japonés de la escuela Shingon, la espada constituye un arma de guerra utilizada sobre el plano místico. Sirve tanto para proteger la doctrina como al monje a lo largo de su ascesis, convirtiéndose así en un emblema del conocimiento contra el error. La espada-ken- se transforma entonces en E-ken, la espada de la sabiduría, ya que ésta puede llegar a representar un símbolo de iluminación del mundo a través del conocimiento. En ese sentido se identifica a la espada templaria que no servía únicamente para defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa, sino igualmente para transmitir el conocimiento iniciático y la luz. Los monjes japoneses reemplazan a veces la espada por el Vajra o cetro diamantino, objeto cuyo sentido es idéntico al de la espada cuando ésta es manejada por un alto iniciado; abrir e iluminar los centros espirituales (Chakkras) del aspirante y transmitirle del interior el poder del despertar. He aquí por qué Fudo (Divinidad esotérica) tiene como atributo la espada, que puede cambiar en Vajra. Este es ante todo el símbolo de lo Absoluto, y el emblema de la pureza inalterable del diamante ( kongo), y esto precisamente porque el absoluto es como el diamante, impenetrable e indestructible. Fudo Myo-O (el inmutable) es una estatua que sirve de soporte a la meditación, permitiendo la destrucción de los deseos y pasiones. Posee como atributos una espada en la mano derecha, emblema del conocimiento, ya que la espada corta los nudos de los más indisolubles problemas, tanto como las raíces de la duda, de la inercia o de la ignorancia. En su mano izquierda lleva una cuerda (kesaku) inmóvil como el vacío, representando la perfecta concentración, cuyo poder una vez adquirido, permitirá combatir las hordas de demonios (ilusiones), y una vez atados, llevarlos al Buda Universal (Vairocana, en japonés Dai-Nichi-Nioray), para recibir la Ley (Dharma).

miércoles, 13 de agosto de 2008

La mujer del Samurai

Durante los periodos antiguos del Japón en la clase de los bushi (guerreros) la mujer ocupaba importantes funciones a pesar de no tener autoridad. Tenia que cuidar de la cocina y de la ropa de todos los miembros de la casa, también supervisaba el peinado de su marido. Recordemos que los samurai usaban una amplia parte de su frente y cabeza rasurada y el pelo largo recogido sobre la nuca.
Cuando el hombre no se encontraba en casa, cosa que acontecía con frecuencia, la mujer asumía el control del lugar, eso incluía además de los trabajos domésticos la defensa del hogar.
En tiempos de guerra si la casa del samurai era atacada la mujer debía defender el lugar junto a su compañero, frecuentemente lo hacían usando arcos y flechas. Armas de las cuales tenían gran dominio inflingiendo graves daños y muertes entre los atacantes. En caso de ser invadido su hogar o castillo y tener que luchar cuerpo a cuerpo, también lo hacían.
Antiguos registros nos cuentan de mujeres luchando ferozmente empuñando la Naginata (vara larga de madera con una afilada cuchilla en una de las puntas). En caso de verse en una situación de peligro de muerte no era inusual que se suicidaran. Esto lo hacían con un pequeño puñal llamado Kaiken que portaban entre los pliegues de su kimono. De tener tiempo antes de llevar a cabo tan drástica decisión, se ataban los pies a la altura de los tobillos para no quedar en una posición indecente al caer muertas. Luego apoyaba el puñal en su garganta y con un rápido movimiento cortaban la yugular. Esto hace que la sangre deje de fluir al cerebro produciendo una rápida inconsciencia y la muerte cerebral.
Como podemos ver a diferencia de la forma de suicidio Seppuku, mas conocido como Hara Kiri en occidente, este ritual llamado Jigaki no es tan doloroso y sangriento pero no por ello menos heroico.
Tal como el samurai servia a su Daimyo (señor feudal), la mujer servia a su marido siendo fiel y compenetrándose en sus funciones.
Crónicas de guerra nos cuentan sobre mujeres de samurais que en defensa de sus hogares empuñaban armas y hasta acompañaban a sus maridos a los campos de batalla. Esto demuestra que poseían sagacidad y coraje. Hay registros de una mujer guerrera llamada Tomo Udosen, era especialmente diestra en el uso del arco y la flecha e incluso iba a batalla con su propia armadura (Yoroi).
A pesar de todo esto las mujeres japonesas no perdían sus cualidades femeninas, prestaban mucho cuidado a su apariencia, gustaban de usar su cabello perfectamente arreglado y su piel clara por medio de tratamientos con polvos y cosméticos. Vestían con lujo y hermosos kimonos coloridos de fina seda.
Como podemos ver no solo eran las encargadas del mantenimiento de las tareas del hogar sino también valerosas mujeres.
Red Marcial.com.ar