Dojo Kannagara No Michi

Bienvenidos al sitio oficial del Dojo Kannagara No Michi perteneciente a la Asociación Nacional de Aikido Aiki-Zen. En este sitio encontrarás información acerca de nuestro Dojo y su Dojo Central, como también, algunas actividades y artículos que sean del interés de practicantes de artes marciales de todos los estilos.
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miércoles, 14 de enero de 2009

Energía humana


La célula humana se encuentra rodeada y llena de energía que la sostiene, la propia célula es la expresión tangible en el nivel atómico, su energía se encuentra dentro y alrededor del cuerpo. Por estos días se la puede fotografiar por el sistema KIRLIAN, este maravilloso avance nos permite ver e identificar sus diminutos centros. Esta energía es como una gran burbuja que rodea al cuerpo humano a la que se denomina de varias formas (aura, el huevo cósmico de la vida, biocampo, entre otros). Esta energía se la encuentra en aproximadamente 650 puntos de acupuntura o nadis y un sistema central llamado de los chacras, que es idéntico al sistema corporal de los centros endocrinos. En el cuerpo sus órganos y las diferentes regiones que lo componen tienen una frecuencia energética específica adecuada para diferentes procesos. El estado armónico de esta energía se llama SALUD, en todos los niveles del cuerpo o sea: (mental, emocional, espiritual y físico.) El estado no armónico de esta energía en cambio nos manifiesta un exceso o problema en una región u órgano concreto.
La energía vital se manifiesta con los mismos elementos que constituyen el universo, la dividiremos en cuatro, quienes juntos constituyen el ser completo, (la tierra, el agua, el fuego y el aire). Tengamos en cuenta un quinto elemento, (el éter, el espacio cósmico), vinculado con la personalidad y el destino único de cada individuo. Este elemento nos une a todos en un solo cosmos y nos divide en individuos distintos.
Cada región del cuerpo tiene una frecuencia armónica para funcionar a pleno, cualquier desviación de equilibrio afecta el funcionamiento del órgano o región. Si la desviación es crónica, concreta y duradera dará paso a una enfermedad dejando huellas firmes en los pies.
Al ser analizado el pie debemos considerar a la persona como energía en proceso de desarrollo, teniendo en cuenta que la enfermedad y las piedras que puedan aparecer en nuestra vida no son más que oportunidades para crecer y evolucionar. Los pies al ser analizados nos mostrarán el nivel físico, mental y creativo, las tendencias del pasado del presente y del futuro.
Quienes recurren a nosotros para analizar sus pies, lo harán solo por curiosidad en ocasiones, otros, individuos que se hallan en encrucijadas a los que debemos mostrar y contar lo que manifiestan sus pies, zonas intensas y relevantes para tener en consideración en el momento de elegir. Nunca debemos tomar decisiones por otros. Recordemos que las causas por la que pasa una persona es solo de ella y también la oportunidad de revertir el rumbo.
Editado por Red Marcial




miércoles, 7 de enero de 2009

Cómo aprender a ser más feliz


La vida cambia cuando cambian nuestros pensamientos
¿Buena suerte? decimos que hemos tenido buena suerte, pero no es asi; ¡Es pensamiento positivo! Porque el pensamiento positivo atrae lo que piensas y cuando le añades el poder de la palabra y lo acompañas con el sentimiento, consigues casi siepre loque te propones.
Un ejemplo de enfocar la vida en negativo:
Frases como estas....
"Mi vida es un desastre.
Nada me sale bien.
Esto siempre me pasa a mi.
Ya lo arruine todo.
Nada va a resultar .
Es inútil esforzarse."
son las que determinan en muchas personas su forma de comportarse e incluso su forma de encarar los problemas. Son personas derrotistas...
Pero incluso cuando les va bien la vida, acaban pensando:
"Esta racha de buena suerte durará poco. La felicidad no es para siempre. Me gustaría que todo siempre saliera bien, pero es imposible."
En cambio la gente de pensamiento positivo, con metas de triunfar y salir adelante va por la vida con frases muy diferentes:
"Todo va a salir bien . Nada es imposible. Tengo fe que todo saldrá a mi favor.La buena suerte siempre me acompaña. Hay que tener confianza.Hay que esforzarse."
Y si algo malo les sucede, la gente positiva no se derrota por el contrario su discurso es de esperanza y entonces se dicen :
"No hay mal que por bien no venga. Siempre hay que buscar el lado bueno de las cosas. La próxima vez todo va a estar mejor.Pase lo que pase hay que salir adelante."


Las personas negativas ven los hechos malos como a una película, se miran a sí mismos como los perdedores, los derrotados, los últimos, las víctimas mientras que la gente positiva se enfoca se miran como luchadores, emprendedores, dueños de su destino,creadores continuos de su propia película. Eso es lo importante, cambiar la visión de la vida.Pero...¿Porqué ser positivo?
El primer motivo es la salud física y mental.
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante horas. El distrés esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en el sistema hormonal. Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
Las personas más irritables tienen mayor propensión a padecer problemas cardiacos y otras dolencias. No deje que una percepción negativa de la vida le produzca a medio y largo plazo problemas en su salud y su calidad de vida. Si desea mejorar su salud, vivir más años, acostúmbrese a pensar en positivo.

Su familia, su pareja, sus hijos.... Las personas que más le quieren son las que se resignan a comprenderle y a padecer su mal humor, recelos, descalificaciones, críticas... Corre el riesgo de transmitir una educación negativa a sus hijos, con todo lo que eso conllevara para su futura integración social y laboral. Corre el riesgo de debilitar los lazos que le unen a su pareja y el entusiasmo e ilusión que siempre hay que potenciar. Si quiere una familia feliz, trate de pensar en positivo, le ayudará mucho.
Su trabajo: Un pensamiento negativo afecta a nuestra capacidad intelectual. Es mucho más difícil para las personas con pensamientos negativos prosperar en su trabajo. Incluso aquellas con mayor capacidad intelectual y brillantez ven sus posibilidades mermadas por el recelo que genera su negatividad. Mientras que personas con menores méritos van escalando creando de forma - a veces oportunista-, las personas sumidas en planteamientos negativos acentúan su aislamiento y su falta de popularidad y apoyos en su entorno laboral. La empresa moderna y competitiva valora especialmente el líder, caracterizado por su capacidad de afrontar situaciones complejas y difíciles con planteamientos positivos. Si desea prosperar, debe profundizar en pensar positivamente.
Su entorno social. Una gran parte de nuestras vidas se desarrolla con nuestros amigos, en nuestras comunidades de vecinos, nuestros círculos sociales... Las personas con pensamientos negativos van desarrollando una actitud antisocial que hace cada vez más difícil su integración y aceptación. Sus críticas van aislándole hasta dejar reducido su círculo a un estrecho número de personas, resignadas a aceptar sus planteamientos negativos.
Usted mismo. Vivirá una vez esta vida. Quizás nuestro mundo no sea todo lo perfecto que debiera ser. Pero, sin duda, ser positivo contribuye a hacerlo mucho más llevadero. Pensar en positivo facilitará las relaciones con los demás, hará más feliz a su familia, mejorará su salud, le hará sentirse mucho mejor, incluso siendo consciente de las peores situaciones a las que tenga que enfrentarse...
¿le parecen pocas razones para intentarlo? ¿se anima a cambiarlos?
La energía sigue al pensamiento: Comprender como funciona sus pensamientos
Pensar es la función que la naturaleza nos ha entregado. La mente nos hace humanos, es el poder más grande que tenemos. El estado de nuestros pensamientos determina nuestra vida y la vida cambia cuando cambian nuestros pensamientos. No es necesario saber que la mente es un poder, que funciona en positivo o en negativo, de todas maneras funciona, ya sea para bien o para mal. Si la vida que vives no te gusta, cambia tu forma de pensar. La energía sigue al pensamiento. Revisa tus creencias, tus ideas. Si sales a buscar trabajo pensando que no lo vas a conseguir, y dices: No consigo trabajo, haces un decreto, la vida te complace y no lo consigues porque la palabra tiene el poder de hacer que el pensamiento se manifieste. ¿Buena suerte? No; es pensamiento positivo. Porque el pensamiento positivo atrae lo que piensas y cuando le añades el poder de la palabra y lo acompañas con el sentimiento, le das el ejecútese.
La palabra positiva
Con la palabra creas los ambientes en donde habitas y habitan los tuyos. Por no reconocer este poder muchos arrojan palabras a diestra y siniestra como fósforos encendidos provocando incendios en el hogar, en el trabajo, entre los amigos. ¡Cuántas tragedias, rupturas, crisis provocadas por palabras negativas dichas en el momento inapropiado! Vigila tus pensamientos, escucha tu palabra. La palabra positiva te retroalimenta y hace que te reconozcas. Un pensamiento en bien de los demás se convierte en una fuerza de luz que te guía por la vida. Nunca maldigas porque la energía negativa que generas llena tu ambiente de códigos energéticos negativos que atraen a tu vida y circunstancias desgracias, tragedias, y sí; mala suerte. Bendice, porque la bendición une lo bendecido con las esferas superiores de la conciencia y atraes a tu vida todo lo bello, lo bueno y lo verdadero.
Somos responsables por nuestros pensamientos
Los pensamientos son como rayos que parten del pensador y van a otras zonas e influyen en otras personas. Somos responsables por el bien o por el mal que ocasionan. Todos los días observa el estado de tus pensamientos y tus sentimientos. No salgas a la calle sin antes revisarte. Aparta los pensamientos negativos, atrae los pensamientos positivos, piensa en hacer el bien y da gracias por la vida. ¡Si quieres cambiar el mundo que tienes, piensa el mundo que quieres!
Métodos e ideas para pensar en positivo: ponte a trabajar para cambiar
Conoce las ideas, técnicas y métodos para fomentar una forma de pensar positivamente desde el primer día. Debes recordar algunas ideas y tecnicas aponer en marcha cuando hablamos de la autoestima en su capitulo correspondiente (pincha a continuación http://ayuda-psicologia.blogspot.com/2007/05/la-autoestima-la-mejor-forma-de.html ) Te recomendamos que las apliques desde este primer momento y dejes un objetivo para practicarlo cada día.
Una fórmula de urgencia: el pensamiento opuesto. Robin S. Sharma en su conocido bestseller El monje que vendió su ferrari nos da un método que puede llegar a ser muy efectivo. Lo denomina "Pensamiento opuesto". Tu mente sólo puede pensar en una cosa cada vez. Es imposible pensar dos cosas al mismo tiempo. Si te viene a la mente un pensamiento negativo. Piensa lo opuesto, lo contrario. Tómalo como un ejercicio mental, aunque te parezca absurdo o simplista. Si estás poniendo verde a un compañero de trabajo, piensa que lo estás poniendo por las nubes. Si te estás haciendo una autocrítica feroz, autoalábate. En este "ejercicio mental" quizás descubras que aunque creas llevar razón en muchos de tus pensamientos negativos, quizás no seas justo e infravalores aspectos positivos o razones que pueden justificar que las cosas no sean como a ti te gustan. Sobre todo empezarás a darte cuenta de que te sientes mejor en muchos de tus pensamientos si no te martirizas continuamente con ellos. Destrúyelos, acaba con ellos. No permitas que se cuele en tu mente ni un solo pensamiento negativo. Es tu primer reto. Tu "gimnasia mental" de cada día: el pensamiento opuesto.
Poner un plazo para practicarlo. La formación de hábitos en una persona es fundamental. No bastará con aplicar este método durante un par de días. Proponte un mínimo de cuatro semanas/un mes para hacer este ejercicio mental. La técnica del pensamiento opuesto es útil para librar a la mente de las preocupaciones e influencias negativas si logramos convertirla en un hábito. El control mental y la toma de conciencia de la gran cantidad de pensamientos negativos que podemos llegar a tener es un gran primer paso.
Un objetivo para cada día. Este primer paso tiene que conducir a algo más. Cambiar nuestra actitud ante la vida. Profundizar en las razones y causas que nos han llevado a la escalada de pensamientos negativos y ser muy activo en aplicar soluciones. Te proponemos que cada día apliques una idea de este tipo, te centres en un objetivo que te permita ser feliz. Debes encontrar un objetivo para cada día. Intenta cambiar en lo siguiente:
Dejar de criticar a los demás
¿Te crees perfecto?. Enhorabuena. Ya tiene una muy buena razón para ser generoso con los demás -a los que la naturaleza no les han dotado de tanta perfección-.
No eres perfecto... pues un poco de humildad y comprensión hacia los demás... ¡los humanos no somos perfectos!. ¡deja de criticar y sé comprensivo! Ponte siempre en el lugar del otro. Hable usted de sus propios errores antes de criticar al prójimo. Cuando llame la atención a su hijo por algo, piense en lo que hacía usted a su edad. Comience diciéndole: "Yo también a tu edad hacia lo mismo, incluso peor que tú...". Es muy sabio aplicar el dicho "Antes de que digan, digas", esto es, nos indica que es mejor adelantarse a los demás en explicar los defectos propios.
Reír: La sonrisa es una señal social de gran valor. Si lo hace usted con sinceridad, como muestra de agradecimiento sincero en sus relaciones personales desencadenará un cadena de actitudes positivas. Haga la prueba, sonría en el momento adecuado, le devolverán la sonrisa. Se creará un clima más positivo. No diga "gracias" como quien tira un papel a la papelera. Diga "gracias" y sonría. Su imagen cambiará a los ojos de muchas personas.
A muchas personas se les ilumina su rostro cuando esbozan una sonrisa. Antes de discutir un problema de trabajo con un compañero. Tómese unos segundos. Trate de sonreír, pregunte por su familia, recuérdele algún episodio entrañable para ambos. Busque motivos para sonreír. Seguro que los tiene. Comparta generosamente algo que no le cuesta nada: la alegría de vivir cada día, de estar vivos. Mejorará su relación social, le prevendrá de la tentación de criticar.
Los beneficios de la risa son varios:

* Le levantará el ánimo
* Reducirá riesgos de enfermedades
* Creará un ambiente familiar mucho más feliz
* Mejorará las relaciones laborales
* Será su mejor tarjeta de presentación. Su certificado ante los demás de equilibrio personal, bienestar y felicidad.
* Contribuirá a equilibrar su pensamiento, con toques de sano humor
Perdonar: A veces creemos que perdonar a los que llamamos nuestros "enemigos" es un acto de generosidad. Más bien es lo contrario. Perdonar es una actitud egoísta, es absolutamente decisiva para nuestra salud física y mental. No es inteligente, ni sano cargar con un enemigo a tu espalda.El estatus de "enemigo" le dará muchas oportunidades en tu mente. Aparecerá en momento inoportunos, en tu hogar, en tu familia, en tu trabajo, en tus sueños... Fomentará multitud de pensamientos negativos que se recrearán en tu mente: venganza, envidia, rencor...
Olvídalo, perdónalo. Sé feliz, deja que tu vida transcurra positivamente la margen de pensamientos mezquinos que no deben tener cabida en tu mente. No tengas enemigos.Practica el perdón. Hay que empezar a trabajarlo poco a poco. Piensa en el problema. Practica la empatía. La empatía es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Es ver con los ojos de la otra persona el problema. Este será un gran paso en el arte de perdonar. Perdonar es de sabios.
Dominar la vida. No permitas que la vida que domine a ti. Has dado un paso de gigante al decidir controlar tu mente. Alejar los pensamientos negativos y empezar a pensar en positivo. Pero debemos dar más pasos de forma que seas dueño de tus decisiones, de tu tiempo, de las cosas que creas importantes y todo ello te haga más fácil pensar en positivo. He aquí algunos consejos que pueden ayudarte:
-Establece tus objetivos y prioridades
-Planifica tu tiempo y trata de ajustarte a él
-Cultiva la autodisciplina
-Deja tiempo para el descanso y la reflexión
-No dudes en combatir el estrés.
-En las empresas suele decirse que "lo urgente impide ocuparse de lo importante". Mal asunto. Decenas de temas de hábiles colaboradores o compañeros, proveedores, clientes que se cuelan en tu agenda diaria comentándole a tus mar cercanos que tratar ese tema es "urgentísimo". Mientras lo importante -y quizás mucho más urgentes- queda relegado día tras día-. Punto final. Marca tú los tiempos y las prioridades.
-Establece con claridad aquello que es importante. En tu trabajo y en tu familia. Dedícale tiempo y medios.
La energía mental: Desde primera hora de la mañana (y seguroque tambien durante la noche si esta es nuestra actvidad diaria), desde que nos hemos despertado, nuestra mente ha estado ocupada "cultivando" pensamientos que la agotan, "premiando" las preocupaciones, fomentando el pensamiento negativo sobre terceros y sobre uno mismo. En pocas palabras: desperdiciamos nuestra energía mental. Recordemos que para tener energía mental debemos prácticar la técnica de "pensamientos opuestos" a pensamientos negativos. También tomar la rienda de nuestros impulsos emocionales a través del control y desarrollo de nuestra inteligencia emocional.
La fórmula que tenemos que seguir es la siguiente:
AUTOCONTROL EMOCIONES + AUTOMOTIVACIÓN PERSONAL +EMPATÍA =
= Control de nuestros impulsos emocionales=+ ENERGÍA MENTAL
La energía mental se cultiva. Prueba a cultivar tu energía mental y observarás que tu mente se hace cada vez más fuerte y equilibrada, más despierta e inteligente.
Inteligencia emocional (ver capítulo) Y pinchar a continuación http://ayuda-psicologia.blogspot.com/2006/12/la-inteligencia-emocional.html
Mejorar nuestra actitud para mejorar nuestras hormonas: mensajes positivos para que su "química hormonal" le lleve a:
-No ser desconfiado de los demás "por naturaleza".
-Evitar la tendencia a criticar sistemáticamente.
-Fomentar una clima agradable en torno a las personas con las que convive
-Hacer gala de valores como la tolerancia, el respeto, el agradecimiento...
-Desarrollar al empatía.
-Reír y disfrutar de la vida.
Mejorar las relaciones con los demás: Practica LA EMPATÍA. Empatía significa ponerse en lugar del otro, intentar comprender su punto de vista desde su posición. Si hemos ya realizado con éxito nuestro objetivo de Dejar de criticar, podemos dar un paso más y practica la empatía. Sé generoso, piensa que probablemente tú, con una influencia familiar, educacional, laboral, social, etc. -incluso genética- podrías ser mucho peor que otro... Por eso, merece la pena meterse en la * piel de los demás. Quien lo hace encuentra gente interesantísima en los lugares menos esperados, entre las gentes con menos posición social, menos "trinfadores". Si le damos una oportunidad a todas esas gentes, no estamos dando una oportunidad a nosotros mismos. Estamo haciéndonos mucho más fuertes.
Siembra positividad en los demás ¿Cómo? Intenta encontrar el lado positivo de cada persona. Existe. Incluso en las más negativas. Si siembras positividad en tu entorno, ellos te devolveran también mensajes cada vez más positivos. El ambiente negativo, volverá a ser progresivamente positivo... Intenta descubrir el lado bueno de las cosas. Preservera en ver las cosas buenas de la gente e intenta comprender y ser generoso con sus cosas menos buenas. Intenta actuar positivamente en pequeños detalles de la vida diaria en tu relación con los demás
Mejorar la salud:Lleva una vida saludable. No fumes, no abuses del alcohol. Si fumas o bebes aunque sea de forma ocasional ahí tienes un reto que mejorará tu salud, tu autoestima, capacidad de control, fuerza de voluntad. Algo que podrá mejorar tu salud y ayudarte a ti mismo en tu objetivo de pensar positivamente. Haz ejercicio regularmente. Te ayudará a ser otra persona. Si logras hacer ejercicio regularmente habrás ayudado a tu cerebro a pensar de forma positiva. Muchas de las reacciones químicas que tienen lugar en el cerebro y que explican el actuar positivamente en las personas tienen que ver con las actitudes que se desarrollan con el ejercicio continuado y con lograr una buena forma física, un buen riego sanguíneo, etc. Planifica una actividad física acorde con tu edad, desde andar hasta ejercicios especializados (yoga, pilates, etc.). Cuida la alimentación. Eres lo que comes. Si cuidas tu alimentación habrás dado un gran paso. Lee sobre alimentación y salud. Aprende sobre las propiedades de alimentos. Sigue una alimentación variada y equilibrada y sujeta a las exigencias de tu estado de salud. Y...Vigila el sobrepeso.
Diez Consejos para pensar en positivo y cambiar tu vida
La forma de pensar es clave. Cómo piensas es determinante. Al respecto, "pensar positivamente en cada momento da una ventaja fundamental. Al respecto se deben visualizar éxitos no fracasos. Se debe evitar gente negativa y ambientes negativos. Eres lo que piensas.
Decide tus propios sueños y objetivos. Sé concreto a la hora de fijar tus objetivos. Por ejemplo no digas "me gustaría empezar a hacer ejercicio este mes" sino "voy a empezar a hacer ejercicio este mes". Haz un plan meticuloso y cúmplelo.
Pasa a la acción. Los objetivos por sí solos no tienen sentido sino se pasa a la acción para hacerlos realidad. Simplemente ponte a ejecutarlos sin vacilar. En el ejemplo anterior: Compra tu ropa de deporte, apúntate al gimnasio y controla el rendimiento creciente de tus dos primeras semanas..
Nunca dejes de aprender. Nunca pares de aprender, Toma clases, lee libros, participa en grupos, adquiere nuevas habilidades continuamente. .
Sé persistente y trabaja duro. Alguna vez habrás oído la expresión "el camino del éxito es una maratón, no un sprint". Mantén tu objetivo, lucha por él y trabaja duro de forma persistente. No te rindas.
Aprende a analizar los detalles. Obtén todos los hechos, pide todos los datos, todas la variables claves. Esto te ayudará a tomar las decisiones más sabias. Aprende de tus errores, pero no dejes que te batan.
Centra tu tiempo y dinero. Cuando creas en algo, pon toda tu atención y energía en ello. No dejes que la gente te distraiga.
No temas ser innovador. Sé diferente, intenta ser innovador. El mundo se mueve continuamente, progresando. No pares tu mundo. Ten ideas propias sobre lo que tiene éxito idea. No sigas la multitud.
Comunícate con la gente de forma efectiva. Una persona no es una isla. Comunica tus pensamientos y tus deseos de forma sincera. Anima a terceros a comunicarte de forma sincera contigo. Practica el entendimiento y la motivación con la gente.
Actúa con honradez. Toma la responsabilidad de lo que haces. Nunca hagas trampas o mientas. Cuando hagas una promesa manténla. Cuando cometas un error admítelo.
Pica aqui para ver un bonito video
Fuente:Psicología:Ayuda a las personas

martes, 16 de diciembre de 2008

Hormigueos y Adormecimientos de las Extremidades: Parestesias


¿A quién no se le ha dormido alguna vez un brazo o una pierna por estar en una mala postura mucho rato? De repente, dejamos de sentir la extremidad de forma normal y parece como si nos estuvieran dando pequeños pinchazos, que unas hormigas se estuvieran paseando alegremente o, aún más angustioso, que no sintamos la extremidad como propia. Esta sensación tan común recibe el nombre de parestesia. Como casi todas las palabras raras de medicina, procede del latín (y cuando no, del griego, no falla) y significa sensación (estesia) anormal (para). Por derivación de la palabra “estesia” se pueden deducir más términos médicos, por ejemplo, una anestesia significaría una falta de sensación, una hiperestesia, una sensación aumentada, etc.
Estas parestesias, que son normales cuando se deben a posturas donde se presiona mucho tiempo una extremidad, también pueden ser secundarias a alguna enfermedad neurológica o vascular. Por eso, en esta entrada, sólo nos referiremos a las parestesias normales o fisiológicas.
Aunque cuando hablemos de parestesias estamos englobando a hormigueos y adormecimientos, en realidad, ambas sensaciones forman parte de un mismo fenómeno pero en distintas etapas. Están tan íntimamente relacionadas que cuando se siente un hormigueo suele ir acompañado, más tarde, de un adormecimiento. Bien, ahora pongámonos en situación e imaginemos la escena:
Llevamos unas pocas horas durmiendo e, involuntariamente, nos damos la vuelta y apoyamos parte del peso del cuerpo en un brazo mal flexionado para la situación. Es algo muy frecuente, la mayoría de las parestesias fisiológicas ocurren cuando estamos durmiendo.
Durante los primeros minutos, lo que ocurrirá será una compresión de los nervios y los vasos más superficiales de la zona. Tenemos que tener en cuenta que la sensación táctil la tenemos gracias a esos nervios que se están comprimiendo ahora mismo. Al presionar sobre el nervio, los vasos que lo rodean o ambos, estamos produciendo una falta de aporte sanguíneo a la zona, lo que se denomina isquemia. Los nervios suelen ser estructuras que tienen un metabolismo muy elevado. Necesitan mucho oxígeno y nutrientes para poder funcionar y éste no tienen otro remedio que captarlo de la sangre.
Como ahora no reciben el riego sanguíneo que necesitan, la excitabilidad de los nervios se altera y aumenta. Por ponerlo de forma simple y algo tosca, la excitabilidad consistiría en la capacidad de dar una respuesta a partir de un estímulo determinado. Si los nervios del brazo tienen ahora mismo como estímulo la presión que se ejerce sobre él, al alterar la excitabilidad también se alterará la sensación que tengamos. Por eso, pasados aproximadamente 15 minutos, tendremos una sensación táctil fuerte sin ningún estímulo equivalente que la justifique directamente, son los llamados hormigueos. Si, por alguna razón, durante la fase de hormigueos dejáramos de comprimir la zona del brazo, poco a poco esa sensación iría siendo más débil hasta desaparecer en unos pocos segundos. Pero ese no es nuestro caso, estamos durmiendo como marmotas y la sensación de hormigueos no es lo suficientemente fuerte como para despertarnos, así que seguimos haciendo presión sobre nuestro pobre y poco irrigado brazo.
El tiempo pasa y, conforme el nervio está más tiempo sin aporte sanguíneo, la excitabilidad, que estaba aumentada, ahora va disminuyendo porque ya no está para muchos trotes sin los nutrientes necesarios. En alrededor de 20 minutos, se anula toda sensación táctil menos la dolorosa, lo que llamamos adormecimiento. Pero además de las alteraciones en la sensibilidad, irá apareciendo progresivamente debilidad muscular y, finalmente y a los 30 minutos, la parálisis transitoria del brazo. Depende de la fase en la que nos levantemos y la sensación que tengamos de la zona podremos saber cuánto tiempo más o menos hemos tenido la extremidad bajo presión. Aunque es una estimación que puede variar ya que la presión puede ser mayor o menor y, por consiguiente, la disminución del riego sanguíneo puede ser muy variable. A mayor presión, menor tiempo en el adormecimiento y parálisis del brazo.
Ya han pasado 30 minutos, y tenemos el brazo adormecido y paralizado, si siguiéramos haciendo presión sobre éste durante horas se producirían daños principalmente en los nervios de la zona y, si la cosa dura bastante, muerte (necrosis) del tejido muscular. Y nos ocurriría una cosa similar a House, pero en lugar de quedarnos cojos, nos quedaríamos mancos. Precisamente, esas sensaciones anormales llamadas parestesias son útiles porque nos avisan de que algo no va bien y actuamos descomprimiendo la zona y agitando la extremidad para devolver el riego sanguíneo lo más pronto posible. Así que por muy molestas que nos resulten, son un mecanismo de protección.
Bueno, después de una hora con el brazo bajo presión, nos despertamos y entonces nos damos cuenta que no sentimos el brazo y que no podemos moverlo en una determinada zona. Enseguida, dejamos de hacer presión y empezamos a moverlo de un lado a otro masajeando la zona, bien con ayuda del otro brazo o bien con los músculos que no están paralizados del mismo brazo. Al hacer esto, estamos devolviendo el aporte sanguíneo que habíamos quitado por la presión. Es entonces cuando aparecen de nuevo los hormigueos porque vuelve a producirse una hiperexcitabilidad. Depende del tiempo y el grado de presión que hayamos ejercido, tendremos un mayor o menor tiempo de hormigueos. A mayor tiempo y fuerza de presión, mayor tiempo de hormigueos. Aunque lo normal es que duren menos de cinco minutos.
Simplificándolo mucho, mucho, si tuviéramos una gráfica representando la excitabilidad de los nervios y el paso del tiempo tras comprimir y descomprimir (a partir de los 20 minutos) una zona, sería más o menos así:
Se habrán dado cuenta de que no he unido los puntos de excitabilidad con líneas, la razón es que no conozco la progresión de la excitabilidad según el tiempo de isquemia, así que antes que imaginarse cosas, prefiero dejar sólo los puntos. Además, la división del tiempo de “x” en minutos no está proporcional, esta representación es sólo para hacerse una idea general del concepto de las parestesias.
¿Y por qué tanto la isquemia como la vuelta de irrigación de la zona provocan esos aumentos de excitabilidad antes y después del adormecimiento? La explicación es algo compleja para los que no tienen unos conocimientos previos de fisiología, así que esto va más para los que tienen conocimientos sobre el tema y se lo hayan preguntado alguna vez. Lo digo porque si alguien no lo comprende, es normal. La explicación sencilla y simple sería que hay cambios en los gradientes iónicos que hacen a las neuronas más excitables.
En cuanto a la explicación más avanzada:
Cuando es por la isquemia los aumentos de excitabilidad se deben a la apertura de los canales de Sodio (Na+), que hacen al interior de la neurona más positiva y esto favorece que se despolarice.
Cuando es por la vuelta del aporte sanguíneo se debe a un aumento de Potasio (K+) fuera de la célula, lo que frena la actividad de la bomba Sodio/Potasio evitando la hiperpolarización. Se produce una inversión del gradiente de Potasio y una despolarización de la neurona.
Fuente: Mechanisms of paresthesias arising from healthy axon

Fuente:medtempus.com

jueves, 27 de noviembre de 2008

El equilibrio Acido-Básico en el organismo I

Alcalinidad: llave de la salud
Muchos se preguntarán el por qué de este artículo. No pecamos de exagerados al decir que la comprensión -y la posterior aplicación- de lo aquí expuesto, serviría para resolver la mayor parte de los grandes problemas que afligen a la salud pública mundial. La afirmación no es invento nuestro, sino la simple reunión de conceptos científicamente demostrados por grandes investigadores de nuestro siglo.

Lamentablemente nadie se ocupa de difundir estas verdades -muy fáciles de experimentar en carne propia- y eso impide que muchísima gente pueda aliviar sencillamente sus padecimientos cotidianos. Estas páginas intentan ayudar en la toma de conciencia. Ojalá muchos encuentren soluciones.

Inicialmente conviene explicar lo que significa acidez y alcalinidad. Estos dos términos responden a la forma de clasificar la reacción de cualquier elemento. El grado de acidez o alcalinidad se mide a través de una escala llamada de pH (potencial de hidrógeno) que va de O (extremo ácido) a 14 (extremo alcalino), ubicándose en el centro (7) el valor neutro. O sea que entre O y 7 tenemos los valores de acidez y de 7 a 14 los de alcalinidad.
Veamos a grandes rasgos como funciona el mecanismo de acidez y alcalinidad en el organismo. Los 60 trillones de células que componen nuestro organismo, necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente. En este sentido, la sangre cumple dos funciones vitales: llevar a todas las células los materiales nutritivos que necesitan y retirar de ellas los residuos tóxicos y ácidos que se producen como resultado de la transformación de dichos nutrientes (metabolismo). Merced al proceso de respiración celular, las células reciben parte del oxígeno que necesitan para sus procesos vitales.

A nivel celular se produce una especie de combustión interna, ya que se libera calor corporal. Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida y deben ser evacuados del organismo a través de las vías naturales de eliminación (riñones, intestino, piel y pulmones).

Para cumplir adecuadamente esta tarea (y por otras razones orgánicas) la sangre debe mantener un ligero nivel de alcalinidad. En una persona sana el pH de la sangre (la linfa, el líquido cefaloraquídeo, etc.) se ubica entre 7,40 y 7,45. Cuando se incrementa el nivel de acidez, merced a ciertos mecanismos de autorregulación, la sangre logra conservar este vital equilibrio. Lo hace a través del aporte de bases (álcalis) que neutralizan los ácidos. Por ello, para obtener un sano metabolismo celular, es preciso que junto al oxígeno, la sangre tenga un constante flujo de sustancias de naturaleza alcalina, a fin de poder neutralizar los ácidos.

En primera instancia la sangre obtiene estas bases de los alimentos. En caso de ulterior necesidad -sea por exceso de ácidos o por carencias nutricionales de bases- debe recurrir a la reserva alcalina de huesos, dientes, tejidos y humores. De este modo la sangre se convierte en un "ladrón" de la estructura orgánica, con el sólo objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico. Así se pone en marcha el mecanismo de descalcificación y desmineralización. Los huesos (que ceden calcio en forma de sales alcalinas) se hacen frágiles, aparecen caries, manchas blancas en las uñas (que se tornan quebradizas), osteoporosis, lesión en las mucosas, piel seca, anemia en la sangre, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, sensación de frío, etc.

En este sentido vale citar una vivencia personal. A los 28 años -luego de largo tiempo de alimentación desequilibrada- padecí una "extraña " experiencia, caracterizada por resquebrajamientos y fracturas de dientes al morder. Los médicos no daban explicaciones, pero a la distancia y con estos conocimientos es fácil darse cuenta qué estaba sucediendo. En su esfuerzo por restablecer el equilibrio ácido-básico, el organismo estaba echando mano a las reservas alcalinas de la estructura ósea. Después de un período de cambio radical de hábitos alimentarios, todo volvió a su lugar y el problema nunca más volvió a manifestarse, luciendo actualmente las piezas dentales un perfecto estado.

De esto se desprende que, para permitir el normal trabajo de la sangre (y del organismo todo), debemos ser cuidadosos en el aporte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratando de evitar alimentos (y situaciones, según veremos más adelante) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes.

Clasificación de los alimentos
Veamos que se entiende por alimentos acidificantes y alcalinizantes. Nuestros nutrientes (como todos los elementos de la naturaleza) tienen distintos grados de acidez o alcalinidad. El agua pura, que es neutra, tiene un pH 7,07. Básicamente todas las frutas y verduras resultan alcalinizantes. Si bien la fruta tiene un pH bajo (o sea que resulta ácida), debemos evitar una confusión generalizada: no es lo mismo la reacción química de un alimento fuera que dentro del organismo.

Cuando el alimento se metaboliza, puede generar una reacción totalmente distinta a su característica original. Es el caso del limón o de la miel. Ambos tienen pH ácido, pero una vez dentro del organismo provocan una reacción alcalina.

Ver cuadro
Distinto es el caso de las células animales. Tanto la desintegración de nuestras propias células como la metabolización de productos de origen animal, dejan siempre un residuo tóxico y ácido que debe ser neutralizado por la sangre. Así vemos la diferencia básica entre un alimento de reacción ácida (que obliga a robar bases del organismo para ser neutralizado) y un alimento de reacción alcalina (que aporta bases para neutralizar excesos de acidez provocados por otros alimentos o por los propios desechos orgánicos del cuerpo).

A fin de servir como referencia indicativa, veamos la tabla que expresa en grados de acidez o alcalinidad, la reacción metabólica de ciertos alimentos en el organismo humano. Esta información (elaborada por Bridges, Cooper, Barber y Mitchell) es muy interesante, pues nos permite comprender cómo funcionan ciertos alimentos en nuestro cuerpo.

También los minerales juegan un rol importante en el comportamiento acidificante o alcalinizante de los alimentos y nos permite hacer una elección más consciente. Por lo general resultan acidificantes aquellos alimentos que poseen un alto contenido de azufre, fósforo y cloro. En cambio son alcalinizantes aquellos que contienen buena dosis de: calcio, magnesio, sodio y potasio.

Mientras la dietología clásica y la ciencia de la alimentación no dan importancia o ignoran totalmente esta distinción, en la alimentación natural es muy importante conocer la reacción de los alimentos. Además es importante conocer otros aspectos que tienen que ver con la preparación misma de las comidas. Por ejemplo: se ha demostrado que un 40-60% de los elementos minerales y un 95% de las vitaminas y bases se pierden en el agua de cocción de las verduras. Resulta entonces que el alto contenido de bases que poseen las verduras -y que resulta tan útil para el equilibrio sanguíneo- se desvaloriza. Incluso las verduras llegan a presentar naturaleza ácida cuando se tira el agua de cocción (clásico ejemplo de acelga o espinacas).

De allí la importancia del sistema oriental de cocer las verduras al vapor en cestas de acero o bambú, o sea sin que estén en contacto directo con el agua. También comprendemos el alto valor terapéutico de los caldos, que conservan todo el contenido alcalino de las verduras y que resultan tan equilibrantes en, enfermos y convalecientes.

Lamentablemente la acidosis (disminución de la reserva alcalina en la sangre) se está convirtiendo en una enfermedad social que provoca grandes problemas y que generalmente no se diagnostica. El bombardeo publicitario incita al consumo masivo de productos altamente acidificantes. Dejemos de lado (por lo obvio) carnes y hamburguesas. Las gaseosas, los alimentos cocinados, los aditivos alimentarios y los conservantes forman un explosivo cocktail que diariamente ingieren niños y jóvenes. Y la prueba está: niños pequeños con acetonemia o desviación de columna, jovencitos con cálculos...

Acidos buenos y malos
Claro que no todos los ácidos son malos. En nuestros alimentos hay ácidos beneficiosos y otros perjudiciales. Entre los beneficiosos podemos citar a los frutales. El caso de los ácidos: cítrico, málico, tartárico, fumárico, etc. Estos ácidos orgánicos débiles, una vez metabolizados en el organismo se combinan con minerales (sodio, calcio, potasio) y dan lugar a sales minerales, carbonatos y citratos (elementos que tienen la capacidad de fluidificar y alcalinizar la sangre) o bien se oxidan en la sangre y son eliminados del organismo como anhídrido carbónico, activando la ventilación pulmonar. He aquí la explicación del efecto del limón, cuyo jugo ácido es utilizado para la hiperacidez de estómago.
En cambio otros ácidos -como el oxálico, el benzoico, el tánico y sobre todo el úrico, el láctico y el butírico- no resultan tan buenos para el organismo. El oxálico (presente en acelgas, espinacas, cacao y remolacha), además de su acción acidificante, disminuye la absorción de calcio y daña los riñones. El ácido benzoico (presente en las ciruelas) está contraindicado en gota y reumatismo. El tánico (café, té negro, vino tinto, fruta verde o poco madura) además de precipitar la pepsina clorhídrica y bloquear o limitar la digestión de las proteínas, está sindicado como responsable de algunos tipos de cáncer. Esto no quiere decir que debamos rechazar las verduras citadas (sobre todo la alcalinizante remolacha), pero si moderar su uso si se es propenso a la problemática citada.

Párrafo aparte para los ácidos presentes en las carnes (úrico, láctico y purinas). Como decíamos al principio, toda desintegración de células animales -de nuestro propio cuerpo o de alimentos animales- deja un residuo tóxico y ácido. Estos residuos, además de consumir bases para poder ser neutralizados en la sangre, deben ser luego eliminados del organismo.

En la juventud, el buen funcionamiento de los órganos de eliminación (principalmente riñones y piel), hacen que el ácido úrico sea eliminado satisfactoriamente. Pero con el correr de los años, al acentuarse los efectos nocivos de la acidificación en el organismo, estos órganos pierden eficiencia. Al no poder ser eliminados del organismo, el ácido úrico y otros residuos metabólicos de naturaleza ácida, son retenidos fundamentalmente por el tejido conjuntivo, así como por los huesos y cartílagos del cuerpo, con el objetivo de retirarlos del flujo sanguíneo y poderlos eliminar más adelante. Esto sirve de origen a dolencias tales como: artritis, artrosis, reumatismo, enfermedades del corazón, de los nervios, ciática, alergias, eccemas, herpes, urticaria, asma, nefritis, hepatitis, cálculos, arteriosclerosis y un estado de enfermedad latente pronto a manifestarse. Las consecuencias que tiene para la salud una acumulación persistente de residuos o escorias (que el organismo debería eliminar y no puede), son funestas. Según la naturaleza de cada persona, comenzarán a presentarse a corto plazo los primeros síntomas del padecimiento de una u otra enfermedad (signos de alarma), que variarán según cuales sean los tejidos u órganos afectados.

Una alimentación pobre en bases entorpece el normal proceso de combustión en los tejidos celulares, dando lugar a la formación de estos residuos de naturaleza ácida, muchos de los cuales no pueden ser eliminados por la orina. Aportando una alimentación rica en bases y/o disminuyendo el contenido proteico, posibilitamos una eliminación masiva de estos desechos, depurando así el organismo.

Todo esto nos permite comprender que aún una dieta que excluya la carne (vegetariana) puede no ser ideal y puede resultar acidificante si se consumen en exceso: huevos, quesos, legumbres, oleaginosas, cereales refinados, café, té, chocolate y azúcar blanca. En una clásica expresión que oímos a mucha gente, se puede advertir este involuntario pero grave error de concepto: "Pero si yo no como más carne; como acelga hervida, un poco de queso, fideos, tomo té negro con galletitas y mermelada..." ¡¡¡O sea, todos alimentos acidificantes!!!
Fuente:ConvivirPress.com

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El silicio orgánico; un oligoelemento esencial para la salud

El silicio orgánico es un oligoelemento esencial, es decir, indispensable para la salud del ser humano. Pero además constituye un instrumento terapéutico de increíbles alcances en distintas ramas de la Medicina. Y, sin embargo, la Silicoterapia -el tratamiento sólo con silicio de diversas patologías- continúa siendo hasta la fecha una posibilidad poco conocida aunque ya se la mencionara en los papiros egipcios.
El silicio es el segundo elemento más abundante de la corteza terrestre tras el oxígeno y probablemente el más importante del reino mineral. De hecho, en combinación con el oxígeno conforma numerosos tipos de rocas, granitos, arenas, arcillas y piedras hermosas como el ópalo, el cristal de roca, la amatista, el ágata o los minerales de cuarzo. En tan distintas formas constituye ¡cerca del 20% de los átomos de la corteza terrestre! Y no sólo eso: está presente en plantas, animales y humanos. De ahí que se le considere un mineral universal y ubicuo. El científico Jean Calcagni no dudó por ello en resaltar en 1984 "la importancia de este mineral para los procesos metabólicos y para la vida celular en los animales superiores". Una importancia de la que ya en 1910 hablaría el propio Louis Pasteur.
A. Mary, por su parte, resaltaría que "el silicio puede activar notablemente la fagocitosis, contribuir a la mineralización del suero sanguíneo y de los órganos debilitados, y regenerar las células al excitar la ósmosis. Su acción, sea preventiva sea curativa, se deduce naturalmente de sus propiedades físico-químicas, de su constancia y de su rol osmótico en la célula organizada". La experiencia posterior demostraría el carácter polivalente de la Silicoterapia y de lo atinado de esas previsiones ya que, en efecto, el silicio orgánico se muestra altamente eficaz en la prevención y tratamiento de un buen número de patologías.
Conocido desde la antigüedad
A pesar de que ya los egipcios conocían la utilidad terapéutica del silicio, la Silicoterapia no se desarrollaría hasta mediados del siglo XX. El motivo ha de buscarse en el hecho de que los alcances terapéuticos de este mineral dependen de cuál sea su forma molecular. Y lo explicamos. Históricamente, terapeutas, herboristas y científicos se habían topado con un obstáculo difícil de vencer: obtener una molécula de silicio orgánico, única forma en la que el mineral puede ser absorbido por el ser humano y alcanzar toda su eficacia terapéutica. Un problema que se resolvería en 1957 gracias al trabajo del químico e ingeniero Norbert Duffaut -primer catedrático de Química Orgánica y Organometálica de la Universidad de Burdeos (Francia)- quien logró sintetizar una molécula de silicio orgánico que fue luego perfeccionada sucesivamente y continuaría siendo mejorada aún más al comenzar la colaboración con el geólogo Loïc Le Ribault, a quien puede considerarse creador de la Silicoterapia. Y es que con el tiempo ambos probarían el tratamiento con silicio orgánico ¡en más de 50.000 pacientes con afecciones diversas!. Siendo en 1999 cuando Le Ribault -Duffaut ya había fallecido- publicaría los resultados. Pues bien, según estos puede afirmarse que el silicio orgánico:
-Es terapéuticamente eficaz.
-No es tóxico y es hipoalergénico.
-Carece de efectos secundarios nocivos y contraindicaciones.
-Puede ser usado incluso por bebés y mujeres embarazadas.
-Es completamente asimilable por el organismo humano.
-Fortalece las defensas y el sistema inmune.
-Actúa en la totalidad del organismo reequilibrando las deficiencias.
-Contribuye a la remineralización y restitución del capital óseo y cartilaginoso.
-Reestructura las fibras de elastina y de colágeno.
-Disminuye los niveles de colesterol.
-Actúa eficazmente sobre la hipertensión.
-Es un potente antiinflamatorio y analgésico.
-Acelera la cicatrización.
En suma, es evidente que son muchos y muy diversos los beneficios que este mineral -eso sí, en su forma orgánica- puede aportar a nuestro organismo y de ahí la importancia de ingerir suficiente cantidad a través de la alimentación. El único inconveniente es que esos niveles pueden variar por diversas causas. Por ejemplo, en función del sexo ya que se ha comprobado que existe un 35% menos de silicio en el tejido muscular de la mujer que en el del hombre. Pero también según la edad ya que se ha observado un descenso general de los niveles de silicio en el cuerpo a medida que se envejece. Asimismo, en los enfermos de tuberculosis y cáncer se ha constatado un descenso significativo de la tasa de silicio en el tejido conjuntivo. Es más, en la aterosclerosis la aorta y las arterias afectadas por placas presentan de 14 a 20 veces menos silicio que las arterias normales. Un dato trascendente porque el silicio confiere flexibilidad a las arterias. Cabe añadir que también en distintas patologías óseas se ha observado que al comienzo de los procesos de desmineralización decae de manera notable la tasa de silicio.
Protector cardiovascular
Leonardo Da Vinci decía que "la edad del hombre depende de la edad de sus arterias". Hoy se podría añadir "y de la cantidad de silicio que éstas contengan". Y decimos esto porque en la actualidad se sabe que este mineral protege las arterias de varias formas (no en vano la aorta es la parte del cuerpo donde se concentran las mayores cantidades de silicio). Por ejemplo, confiere integridad al tejido elástico de la arteria, determina la elasticidad de la misma, la impermeabiliza frente a los lípidos y los depósitos de calcio, y mantiene la integridad enzimática que protege al tejido arterial de los cúmulos de grasas. Por tanto, es obvio que este mineral es un buen protector vascular que conserva la estructura y metabolismo de las paredes arteriales. Pero, además, el silicio disminuye los niveles de colesterol y combate la hipertensión.
De hecho, ya en los años sesenta Duffaut y el cardiólogo Roland Rager obtuvieron éxitos notables en el empleo del silicio orgánico en cardiología para tratar casos de angina de pecho, infarto de miocardio y arteritis de los miembros inferiores. De sus estudios se obtuvieron datos muy importantes para comprender la patología arterial ya que según los mismos:
-El deterioro de las fibras elásticas de las arterias está determinado en buena medida por la pérdida de silicio.
-Las arterias de los niños presentan 4 veces más silicio que las de personas de edad avanzada.
-El proceso de formación de las placas de colesterol corre paralelo con la pérdida de silicio.
-La pérdida de silicio hace que las fibras elásticas se deterioren y se fragmenten favoreciendo su permeabilidad a los lípidos. Empobrecimiento que antecede a los depósitos de grasas y de calcio en las paredes arteriales.
-A mayor pérdida de silicio más profunda es la calcificación de la placa de colesterol.
-Una arteria con ateromas tiene de 10 a 20 veces menos silicio que una arteria normal.
Además el silicio orgánico actúa también sobre los problemas de circulación venosa -como las varices y las hemorroides- ya que mejora el tono de las paredes venosas y combate el edema y la inflamación por lo cual permite mejorar molestias como las piernas pesadas.
En definitiva, el silicio orgánico constituye un medio eficaz y sencillo de prevención y de tratamiento del deterioro de las arterias y un buen protector de la función cardiovascular.
Silicio y enfermedades reumáticas
Pero si ya es importante su papel de protector cardiovascular lo cierto es que donde el silicio orgánico ha mostrado más claramente sus efectos terapéuticos es en el tratamiento de enfermedades reumáticas. En estas dolencias el silicio logra disminuir el dolor y la inflamación y provocar una gradual regeneración del cartílago de las articulaciones afectadas. Asimismo, da muy buenos resultados en el alivio de las dificultades de movilidad asociadas a estas afecciones. Por tanto, el silicio es analgésico y antiinflamatorio pero además aporta la ventaja de ser natural y de no provocar ningún efecto secundario.
Por otro lado, conviene explicar que el silicio es parte importante de las estructuras que componen el tejido conjuntivo como son el colágeno, la elastina, los proteoglicanos y las glucoproteínas estructurantes. Por sus características, este mineral determina la integridad del tejido conjuntivo actuando en varios niveles. Por ejemplo, el silicio actúa como cimentador de los tejidos por su ubicuidad (está contenido en todos ellos), resistencia y por los enlaces estructurantes que es capaz de crear. Además asegura la mineralización de los tejidos y determina la formación y estructuración de huesos, tendones, ligamentos y cartílagos.
De esta forma, un aporte adecuado de silicio orgánico asegura una buena salud osteoarticular, fortalece las articulaciones y previene su degeneración además de fortalecer y flexibilizar los huesos disminuyendo su porosidad e incrementando la fijación de los minerales en los huesos.
Por otro lado, la omnipresencia del silicio en el tejido conjuntivo le confiere un papel defensivo. Se ha observado que el silicio ayuda a excretar ácido úrico y urea, y actúa como barrera contra procesos degenerativos de los tejidos; por ejemplo, de la piel (verrugas), de las arterias (formación de placas), etc. Otros autores han demostrado que el silicio mejora la fagocitosis, la producción de linfocitos y las reacciones alérgicas.
En resumen, el silicio puede aportar numerosos beneficios a nuestra salud. Por eso es fundamental controlar su ingesta, procurarnos alimentos ricos en ese mineral o consultar a un especialista para que nos asesore sobre algún complemento dietético adecuado a nuestras necesidades.
Sara Muñoz
Silicio y cuerpo humano
Se ha podido cuantificar que lo común es encontrar unos miligramos de silicio por cada 100 gramos de tejido humano. También se sabe que se encuentra, sobre todo, en el tejido conjuntivo, en la aorta, en los vasos sanguíneos, en los cartílagos, en el timo, en el hígado, en el bazo, en el páncreas, en la piel, en las uñas y en el cabello. La tasa en sangre es inferior a 10 ppm (partículas por millón) y la orina excretada diariamente contiene alrededor de 20 miligramos.
Se absorbe básicamente mediante la alimentación aunque, en su forma orgánica, es fácilmente absorbido a través de la piel.
En cuanto a su eliminación, normalmente tiene lugar por vía renal y por las heces pero también perdemos silicio al cortarnos el cabello, las uñas o al expulsar mucosidades.
El aporte de silicio
La dieta moderna no aporta la cantidad de silicio necesaria para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por eso es recomendable tomar algún suplemento que lo contenga -siempre asesorado por un especialista- o preocuparse especialmente de incluir en nuestro menú diario algún alimento rico en silicio: avena, mijo, cebada, arroz (todos ellos integrales), patatas, remolacha, alfalfa, soja y vegetales verdes. Otra fuente tradicional de silicio era el agua pero el uso de sales de aluminio en los procesos de potabilización en las grandes ciudades elimina las ya de por sí pequeñas cantidades que en condiciones normales contendría.
En suma, es importante que observe estas indicaciones y procure incluir el silicio en su dieta ya que, al contrario de lo que ocurre con otros minerales, conforme envejecemos desciende el contenido de silicio en nuestros tejidos y nuestra capacidad para absorberlos con la alimentación.
Estados de carencia de silicio
Conviene saber que la carencia de silicio puede generar una amplia gama de padecimientos:
-Patologías coronarias.
-Alteraciones osteoarticulares y del tejido de sostén.
-Disminución de las defensas.
-Problemas broncopulmonares.
-Retraso del crecimiento.
-Huesos frágiles.
-Piel deshidratada.
-Acné.
-Tendencia a abscesos y fístulas.
-Amigdalitis.
-Deficiencia intelectual.
-Conjuntivitis.
-Caries dentales.
-Fragilidad y/o caída del cabello.
-Uñas frágiles y opacas.
-Tendinitis.
-Fibrosis.
-Flacidez articular.
Además, tanto en la tuberculosis como en el cáncer se ha confirmado la falta de este mineral.
El silicio, un oligoelemento esencial
Hay que decir que el reconocimiento del silicio como oligoelemento esencial -elemento mineral que a pesar de precisarse en muy pequeña cantidad en el cuerpo es indispensable para la salud y la vida- no se hizo hasta 1972. De hecho, hasta ahora se han identificado 14 oligoelementos esenciales: el silicio, el vanadio, el molibdeno, el magnesio, el hierro, el cobalto, el níquel, el cobre, el zinc, el selenio, el estaño, el yodo y el flúor.
¿Y cuándo un oligoelemento -o un mineral- es considerado esencial? Pues lo es cuando:
-su carencia produce una alteración funcional en el organismo.
-su presencia es importante para el desarrollo.
-los síntomas patológicos generados en los diversos tejidos se asocian con una disminución de dicho elemento en esos tejidos.
-se observa un retorno al normal funcionamiento orgánico y una normalización del desarrollo después de aportar (en cantidad y calidad adecuados) el elemento faltante.
Esperanza en Alzheimer
El laboratorio de Toxicología y Salud Medioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) ha dado un pequeño pero importante paso en la lucha contra el Alzheimer ya que después de cuatro años de trabajo con ratas en el laboratorio sus investigadores han demostrado que la administración de un suplemento de silicio en la alimentación tiene efectos preventivos sobre la acumulación de aluminio en el cerebro y otros tejidos. Y decimos que el hallazgo es importante porque numerosas investigaciones indican que la presencia del aluminio -que se acumula en los tejidos nerviosos- es uno de los factores desencadenantes de dicha patología por lo que podría administrarse de forma preventiva a los grupos de riesgo cuando éstos -gracias a los avances científicos- puedan ser identificados.
Fuente:Discovery DSalud