Dojo Kannagara No Michi

Bienvenidos al sitio oficial del Dojo Kannagara No Michi perteneciente a la Asociación Nacional de Aikido Aiki-Zen. En este sitio encontrarás información acerca de nuestro Dojo y su Dojo Central, como también, algunas actividades y artículos que sean del interés de practicantes de artes marciales de todos los estilos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Yasuo Kobayashi Shihan - 8º Dan

Nació el 20 de septiembre de 1936 en la Kudan distrito de Tokio.Es actualmente 8 º dan. Se graduó en ingeniería eléctrica en la Universidad de Meiji. Como Jefe Instructor de Aikido Kobayashi Dojo, supervisa directamente las clases 90 dojos de aikido ubicados en Santama, Saitama, Chiba y Kanagawa Prefecturas. Kobayashi Sensei es Director del Club de Aikido de la Universidad de Meiji Departamento de Educación Física, Shihan del Club de Aikido de la Universidad de Saitama, y Shihan del Club de Aikido de la Universidad Keizai de Tokio Departamento de Educación Física. Kobayashi Sensei estudió en la judo Kodokan como un estudiante de la escuela media y aprendió sobre el aikido después conocer al hijo mayor de Danzaki Sensei, Presidente de la Federación de Iaido. Se matriculó en el Aikido Hombu Dojo, en abril de 1954 y estudió tanto judo y aikido hasta su tercer año de estudios universitarios. Fue compañero de clase de Akio Kaminaga que era un miembro del equipo de judo olímpico de Tokio. Como uchideshi en el Hombu Dojo, Kobayashi estudió Aikido con el Fundador Morihei Ueshiba, Doshu Kisshomaru Ueshiba, Koichi Tohei Shihan (actualmente Director del Shin Shin Toitsu Ki Society), el difunto Kisaburo Osawa Shihan, el difunto Morihiro Saito Shihan, Sadateru Arikawa Shihan, Hiroshi Tada Shihan, el difunto Seigo Yamaguchi Shihan, Nobuyoshi Tamura Shihan (actualmente en Francia), Masamichi Noro Shihan (actualmente en Francia la enseñanza "Ki No Michi"), y otros instructores y personas de la tercera edad. Kobayashi Sensei entrenó duro junto con otros uchideshi en el Hombu Dojo, incluidos los siguientes profesores actualmente activos en los EE.UU.: Mitsugi Saotome Shihan, Yoshimitsu Yamada Shihan, Kazuo Chiba Shihan, Mitsunari Kanai Shihan y Seiichi Sugano Shihan. Él estableció el Club de Aikido de la Universidad de Meiji durante su tercer año en la Universidad de Meiji. Katsuaki Asai Shihan del Aikikai de Alemania que entró en el Hombu Dojo, mientras fue estudiante también se sumó al Club de Aikido de la Meiji University después de Kobayashi Sensei.En el momento de su graduación de la universidad en 1958, se convirtió en un instructor en el Aikido Hombu Dojo. Junto con el actual Doshu Kisshomaru Ueshiba, Kobayashi Sensei se dedicó a la difusión del aikido.En abril de 1969 durante la enseñanza en el Hombu Dojo, Kobayashi Sensei mandó construir un 18-mat tatami en el dojo de su casa de Kodaira City, Tokio.En el Aikido Kobayashi Dojo comenzó junto a su hijo de tres años. Kobayashi Sensei renunció a su puesto docente en el Aikido Hombu Dojo en noviembre de 1972 momento en el que abrió 48-mat tatami dojo de Aikido en la ciudad de Tokorozawa. A continuación se dedicó a la difusión del aikido en Santama y Saitama, en las afueras de Tokio. Al mismo tiempo, se centró en la formación de instructores de aikido. Entre los instructores de aikido que ha formado estan: Kazuo Igarashi, 6 º dan, en Sagamihara y Hachioji; Kengo Hatayama, 6 º dan, en Tokorozawa; Haruyoshi Horikoshi, 6 º dan, en Kasuga; Haruo Ishigaki, 6 º dan, en el Urawa y Oomiya; Hiroyuki Hasegawa, 4 º dan, en Chiba; Hiroaki Kobayashi, 4 º dan, en Tachikawa y Hino; Manabu Masuda, 4 º dan, en Koshigaya y Kusaka; Yuzo Kin, 3 º dan en Noborito y Atsugi, y Ichitomi Shikanai, 6 º dan, en el que enseña Brasil. Kobayashi Sensei sigue dedicandose al desarrollo de los jóvenes instructores.
Fuente:aikido-bg.org

viernes, 31 de octubre de 2008

Editorial del Aikido Express Nº1 por Yoshimitsu Yamada Sensei

La popularidad del Aikido ha crecido tremendamente en los últimos años y uno puede encontrar escuelas de Aikido en casi todas las partes del mundo. Introducido en los Estados Unidos hace más de treinta años, el Aikido ha gozado de un incremento seguro y firme en el número de practicantes. En cada dojo(escuela) de Aikido, uno puede observar a los estudiantes inclinándose respetuosamente ante el retrato de un caballero de avanzada edad con una barba blanca cual mechón y ojos chispeantes que expresan una generosidad afectuosa. Este caballero es el Maestro Morihei Ueshiba, el fundador del Aikido, conocido por sus estudiantes como O Sensei(Gran Profesor). Para aquellos que desean iniciar un estudio serio del Aikido, es importante conocer algo de su vida y trabajo antes que sea posible tener una clara comprensión de los principios del Aikido. Yo fui suficientemente afortunado al estudiar directamente bajo O Sensei antes de ser enviado a los Estados Unidos. Desde que la única manera que ahora tiene uno de verlo es en películas y fotografías, debemos prestar mucha atención a las bases del Aikido, que él desarrolló, para tener una clara idea de su persona. El no sólo fue un gran artista marcial, sino también un ser humano muy afectuoso e indulgente. Creo que una de nuestras metas al estudiar Aikido es emular tanto como sea posible sus admirables cualidades.
La fortaleza y profundidad de su carácter se originaron a través de los años dedicados a la búsqueda de excelencia y maestría en los diversos estudios que realizó. Quizás mucha de la determinación que rigió las acciones de la vida de O Sensei fue un resultado de las innumerables vicisitudes que tuvo que enfrentar. Sus batallas con las enfermedades y tragedias personales fueron recibidas con la misma entereza que él aplicó para dirigir el asentamiento de nuevas tierras en el norte de Japón. Pero sus logros más notables fueron aquellos obtenidos en las fronteras de las artes marciales.
Desde temprana edad estuvo dedicado a la disciplina de las artes marciales japonesas, conocidas como budo. Se convirtió en un maestro experto de varios estilos de jujitsu, artes con espada (kendo), y combate con lanzas (sojitsu). Los descubrimientos y experimentos que lo llevaron a desarrollar el Aikido estuvieron basados en un profundo conocimiento de los métodos de lucha o artes marciales. Igual a su deseo de conocimiento marcial fue la profundidad de sus exploraciones espirituales. Cuando alcanzó el nivel de excelencia como guerrero, sus creencias religiosas lo llevaron a preguntarse sobre la verdadera esencia de los métodos marciales. Escrutó dentro de sí mismo para justificar la validez de seguir un esquema de vida basado en vencer a los demás. Tales victorias, concluyó, son simplemente relativas y ultimadamente sin sentido; siempre habrá alguien más grande y más fuerte, de modo que el triunfo eventual es inevitable. Cada persona está limitada por sus capacidades físicas, pero el potencial de recursos ilimitados se encuentra en el ser interior. O Sensei entendió que la verdadera lucha en la vida es el vencer la mediocridad, la ambición y la autosuficiencia que impiden que aflore a plenitud nuestro potencial. Aquí es cuando el singular aspecto del trabajo en su vida empieza a tomar forma. El llegó a creer que las artes marciales debían utilizarse para eliminar del carácter de cada uno estas características indeseables y ultimadamente lograr el control de sí mismo, física y mentalmente.
Al desarrollar el aspecto espiritual de las artes marciales vio que el budo debería seguir las leyes de la naturaleza, estar en armonía con ellas y servir para protegerlas. El objeto de su estudio marcial sería lograr un estado mental unido en sí con el universo. De esto dependería la verdadera fortaleza. Desde esta perspectiva O’Sensei desarrolló las artes del Aikido, un reflejo físico de sus creencias espirituales.
Las metas del Aikido se encuentran ahí para que todos las cumplan. Convertirse en una persona en armonía con las otras y en un individuo integrado y equilibrado, y explorar nuestro total potencial humano deben ser los objetivos del estudiante de Aikido. Obviamente ello es algo de por vida.
Espero que todos los lectores que practiquen las técnicas que expongo lo harán con el espíritu de la filosofía de O’Sensei. Este espíritu es realmente el corazón del Aikido.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Budo- Nota sobre el simbolismo de la Espada Japonesa

En el Budismo Esotérico Japonés de la escuela Shingon, la espada constituye un arma de guerra utilizada sobre el plano místico. Sirve tanto para proteger la doctrina como al monje a lo largo de su ascesis, convirtiéndose así en un emblema del conocimiento contra el error. La espada-ken- se transforma entonces en E-ken, la espada de la sabiduría, ya que ésta puede llegar a representar un símbolo de iluminación del mundo a través del conocimiento. En ese sentido se identifica a la espada templaria que no servía únicamente para defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa, sino igualmente para transmitir el conocimiento iniciático y la luz. Los monjes japoneses reemplazan a veces la espada por el Vajra o cetro diamantino, objeto cuyo sentido es idéntico al de la espada cuando ésta es manejada por un alto iniciado; abrir e iluminar los centros espirituales (Chakkras) del aspirante y transmitirle del interior el poder del despertar. He aquí por qué Fudo (Divinidad esotérica) tiene como atributo la espada, que puede cambiar en Vajra. Este es ante todo el símbolo de lo Absoluto, y el emblema de la pureza inalterable del diamante ( kongo), y esto precisamente porque el absoluto es como el diamante, impenetrable e indestructible. Fudo Myo-O (el inmutable) es una estatua que sirve de soporte a la meditación, permitiendo la destrucción de los deseos y pasiones. Posee como atributos una espada en la mano derecha, emblema del conocimiento, ya que la espada corta los nudos de los más indisolubles problemas, tanto como las raíces de la duda, de la inercia o de la ignorancia. En su mano izquierda lleva una cuerda (kesaku) inmóvil como el vacío, representando la perfecta concentración, cuyo poder una vez adquirido, permitirá combatir las hordas de demonios (ilusiones), y una vez atados, llevarlos al Buda Universal (Vairocana, en japonés Dai-Nichi-Nioray), para recibir la Ley (Dharma).

viernes, 24 de octubre de 2008

Omote/Ura: Por fuera/Por dentro

A los no practicantes se les perdona su escepticismo cuando se les dice que los bugeisha modernos no están interesados en lo que popularmente se conoce como “defensa personal”. Después de ver una exhibición de un bugei, particularmente aquellas que muestran golpes violentos o proyecciones sorprendentes, el escéptico se vuelve más cínico. El bugei, aun aquellos que parecen relativamente pasivos, como los ejercicios en solo de desenfundar la espada o la arquería, son por naturaleza militar. Aquel que niega su aparentemente obvia belicosidad se parece al alcohólico, que en medio de su cava, promueve la abstinencia.

El bugei no es el único dentro de las artes japonesas con esta ostensible naturaleza contradictoria. ¿Cuan es el objetivo final del ikebana? Porque ciertamente no es crear un arreglo hermoso de flores, ¿Es la ceremonia del te un medio de calmar la sed? No realmente.

La contradicción entre lo obvio, lo observable y lo real está relacionado con el concepto de omote y ura. Convenientemente este término tiene dos significados. En una conversación normal en japonés, omote y ura son “frente” y “espalda”, “fuera de” y “dentro de”, “anverso” y “reverso”. Los kanji por sí mismos se refieren a un Japón casi prehistórico donde los cazadores tribales vestían pieles de animales y necesitaban palabras para distinguir entre aquellos que vestían con el pelo de la piel por dentro y aquellos que vestían con la piel por fuera. Omote y Ura aparecen en lugares donde lo esperaríamos – para describir la parte frontal y trasera de una moneda, por ejemplo – pero también en lugares donde los lenguajes occidentales no tienen un equivalente directo. No pensaríamos que un objeto como una espada tuviera un lado anverso y otro reverso, por ejemplo, pero en japonés, se tiene. El omote describe el lado del arma que da hacia fuera cuando se porta por dentro del cinturón, el ura es el lado que da hacia el cuerpo del guerrero.

La dualidad del Taoismo Chino dejó su marca indeleble en la cultura japonesa, ésta es una posible explicación de la presencia de omote y ura en la mayoría de las artes japonesas. El omote de una arte es lo que está en la superficie, lo que podemos ver por medio de una observación casual e indiferente. Pregunta a un extranjero que está sucediendo en un torneo de sumo y te dirá que una pareja de mastodontes está intentando derribar o forzar uno al otro a salir fuera del ring. Pregunta a un aficionado de sumo y un mundo nuevo se abrirá a tus ojos. El techo similar a un templo arriba del ring está adornado con borlas brocadas de cuatro colores, representando al dios tigre blanco del oeste, al dragón verde del este, y respectivamente al dios gorrión rojo y al dios tortuga negra del sur y del norte. Bajo de la superficialidad de un deporte o competencia atlética, el arte del sumo tiene un ura, una dimensión de profunda espiritualidad y venerable simbolismo.

Ikebana puede inicialmente atraer al Camino de las flores a aquellos deseosos de crear atractivos arreglos florales. Sin embargo, después de entrar en el Camino, y si se cuenta con un buen maestro, el practicante verá que los hermosos aromas son el omote del ikebana. El ura el arte se encuentra al armonizarse uno mismo con la naturaleza, liberándose del ego a través del proceso rígido y demandante del arreglo floral geométrico en una forma frágil y atemporal.

Así mismo, el bugeisha que es atrapado en las artes militares con la promesa de fortaleza y la violencia directa es (si su maestro tiene el calibre necesario para llevar al estudiante al nivel de ura) llevado bajo esta superficie. Detrás de la forma observable del bugeisha, existe una forma de vida, una jornada hacia el honor, respeto por uno mismo y por los demás, y una ruta que ejemplifica lo que es moral, bueno y hermoso. Esto no es obvio pero ciertamente se encuentra allí.

Sin la menor duda, el mayor peligro que enfrenta el bugei en el oeste (un peligro compartido por otras artes japonesas por la misma razón) es la celebración de su omote y la ignorancia concomitante de su ura. Lo observable de una cultura se atrapa fácilmente, pero su espíritu fundamental es más difícil de exportar. Lo vistoso de romper maderas y las deslumbrantes muestras de habilidad que envían atacantes volando por los aires, son ejemplos del omote del bugei que han capturado la imaginación de occidente. Pero solo por medio de la persistencia y la guía de maestros talentosos el alma de los exponentes occidentales será capturada en forma similar.


Traducción Salvador Lopez Ollinkikai Aikido

jueves, 23 de octubre de 2008

miércoles, 22 de octubre de 2008

Los beneficios del Aikido en la salud.

La mayoría de las artes marciales tienen su origen en una especie de programa de entrenamiento físico convertido en defensa personal y más tarde transformado en budo.
Un programa de mantenimiento físico puede considerarse como un tipo de medicina preventiva. En efecto, si movemos adecuadamente nuestro cuerpo, es decir, de acuerdo con la Naturaleza del Universo, tendremos un organismo equilibrado y sano. Así, una de las características más notables de los grandes y famosos guerreros es la longevidad, que está sin duda relacionada con la actividad de mantenimiento físico implícita a su entrenamiento en el budo.Si analizamos los programas de mantenimiento físico, rápidamente captaremos el valor del Aikido en este sentido. Efectivamente, los movimientos de Aikido están en concordancia con las leyes de la Naturaleza del Universo como son la permanente flexibilidad y el mantenimiento de un centro estable. La meta, pues. de los Aikidos es ser como con el Universo y mantener el absoluto control de uno mismo. Cuando disponemos de ese total autocontrol, podemos permanecer siempre activos y mejorar nuestra salud mediante el ejercicio global del cuerpo.

El Doctor Katsuzo Nishi, famoso por sus teóricas sobre mejoramiento de la salud, dice:

Cuando vemos a los practicantes de Aikido observamos que su postura es como un tetraedro regular. Les vemos iniciar la típica rotación esférica y cambiar de posturas. extendiéndose y recogiéndose sin perder su centrado equilibrio. Sus figuras son formas absolutamente controladas. "Controlar el cuerpo es muy saludable".

Este es el tipo de cuerpos que se observan cuando expertos Aikidoka entran en acción. El movimiento flexible y continuo basado en las caderas es como una danza circular, bella y elegante, y la coordinación de los dedos, las muñecas, los pies y las caderas a través de la respiración están en consonancia con los ideales de la salud.
Los movimientos de cada parte del cuerpo se unifican en un todo sistemáticamente controlado. En primer lugar, el poder respiratorio, que es el primer poder básico aplicable del Aikido, se extiende desde el centro para relajar la fuerza causante del endurecimiento de diversas partes del cuerpo; este poder es la fuente de toda postura flexible v sólida, lo mismo para jóvenes que para ancianos.
En segundo lugar, en algunos casos se ha verificado que cuando el movimiento circular basado en las caderas se ejecuta correctamente, sirve para corregir anomalías óseas, especialmente de la columna vertebral. Se conocen ejemplos de personas con los hombros caídos o la columna vertebral torcida como secuela de enfermedades anteriores, cuyo estado quedó completamente corregido tras un año de adecuada práctica de Aikido.

En tercer lugar, los delicados movimientos del Aikido mejoran el riego sanguíneo en todas las articulaciones del cuerpo y estimulan adecuadamente algunos músculos internos que no se usan habitualmente. Por ejemplo, andando de rodillas los dedos de los pies se mueven y se doblan obligatoriamente. Como la mayoría de la gente actual usa zapatos, este ejercicio de utilización de músculos poco utilizados es beneficioso para la salud.
En las técnicas básicas de control, el Primero, Segundo y Tercer Principios estimulan también los músculos internos, de manera que los practicantes avezados de Aikido tienen todos sus músculos, internos y externos, bien desarrollados y tan elásticos como una pelota de goma. El Fundador decía que los ejercicios de articulaciones en las técnicas de control tienen como finalidad quitar el «polvo» acumulado en ellas.
En Aikido, las técnicas específicas aplicadas a partes individuales del cuerpo se relacionan necesariamente con la totalidad. No hay técnicas en las que se emplee radicalmente la fuerza, sino que en todas ellas el espíritu llena todo el cuerpo. de la cabeza a los pies. y en esto radica el secreto del Aikido como benefactor de la salud corporal.
Ejercitar el cuerpo de esta manera, con moderación, producirá sin duda mayor salud, pero hay que olvidar que el Aikido es budo y no un programa de mantenimiento físico, y que el beneficio que reporta a la salud se consigue sólo si se practica como tal budo.
Fuente:www.aikidosevilla.com

martes, 21 de octubre de 2008

Nen. Concentración

Aspectos Importantes de la Práctica
En cierta ocasión, alguien que estaba practicando el tiro con arco (kyudo), estaba apuntando al blanco con dos flechas. El maestro le dijo “Los principiantes no deben sostener dos flechas, por que, contar con la segunda, significa descuidar la primera. Decide, que cada vez acabaras el asunto, con una sola flecha, sin preocuparte, si lo lograras o no”.
Esta advertencia debería aplicarse a todo el mundo. Cuando las personas practican un arte, siempre piensan que habrá de nuevo, otra oportunidad; de esta manera no están atentos al descuido en sus mentes en ese momento. Es muy difícil funcionar en la inmediatez del momento presente
TSUREZUREGUSA
La importancia de la concentración no solo es patrimonio del BUDO. Podemos encontrarla en otras Artes: ikebana (arreglo floral), Kabuki (Teatro japonés), etc... en nuestras acciones cotidianas, como el trabajo, el aseo, paseando ,siempre, debe de existir una cierta concentración. Por lo tanto es un punto a tener muy en cuenta. Si desglosamos un poco la palabra, nos encontramos: CON-CENTRACION, o lo que es lo mismo, estar centrado o interiorizado, concentrado.
Cuando entrenamos y no estamos concentrados en lo que hacemos, ocurren los fallos comunes; se nos cae el arma, no nos sale la técnica, perdemos el equilibrio etc... lo cual hace mas fácil el hecho de lesionarse. Es necesario estar atento a lo que hacemos, en ese momento no hay nada más importante.
Estar concentrado durante la práctica ayuda a nuestra progresión mucho más de lo que a simple vista podemos creer. Respiramos con más normalidad, nuestro equilibrio aumenta, y por ende nuestra técnica gana. Si todo esto ocurre, hay control y calma, lo cual optimiza nuestro estado para la práctica.
“El Boxeo requiere movimiento, pero primeramente lo interno requiere calma, para derrotar al enemigo se requiere fuerza, pero primeramente lo interno requiere suavidad, la lucha exige velocidad, pero primeramente lo interno requiere lentitud” (Pa-Kua. Robert Smith)
Calma - suavidad - lentitud, todos estos estados necesitan de una buena concentración, la cual nos ayuda a cultivar lo interno y a tener una conciencia más receptiva. A pensar en positivo.
Es frecuente rechazar este tipo de prácticas, pero si nos acostumbramos a trabajar con una cierta suavidad - calma y lentitud, podremos acelerar y endurecer nuestras técnicas con relativa facilidad y sin esfuerzo. Por el contrario, si nos acostumbramos a un trabajo rígido, duro y veloz; tendremos serios problemas para suavizar y ralentizar nuestras técnicas, impidiendo una progresión correcta y depurada de nuestra técnica personal, dando lugar a unos resultados poco deseados.
“Se dice que las Artes Marciales requieren fuerza y velocidad. Pero si un hombre vence a otros muchos ¿Como puede tratarse de fuerza? Y si un anciano vence a un joven ¿como puede tratarse de velocidad? Proverbio Chino.
“Sin el Ki no existe la fuerza. Un boxeador inexperto lanza su puño ferozmente, pero su golpe en realidad no tiene fuerza. Un boxeador verdadero no suele ser tan flamante, pero su golpe es tan duro como una montaña”
Monje Chueh-Yuan-(Robert Smith Secrets of Shaolin Temple Boxing)
La concentración nos ayuda a estar más calmados, mas relajados, en resumen a obtener un estado más natural.
A través de un estado mas relajado podemos trabajar sin violencias ni tensiones, dejando que las energías fluyan por si solas, sin intención, obteniendo los beneficios que nos da la practica. Siendo este un factor esencial para gozar de una buena salud y mantener los órganos internos en buenas condiciones (gracias al calor que genera la práctica) y hacer que aumente la resistencia del cuerpo ante las enfermedades.
También es la base de una buena salud mental y emocional, además de esa agradable dosis de buen humor.
Está demostrado que una persona relajada es superior en combate a otra que no controla su estado emocional. Para ello cabe insistir en la con-centración, que nos permite ser dueños de nosotros mismos y no caer una falta de control ni en falsos ataques..
Vemos como todo unido nos lleva sin remedio a hablar de la energía interna (Ki) pero también nos lleva a tratar el auto-control. Una importante habilidad si entramos en la auto-defensa cotidiana. El arte de no provocar la agresión.
Podemos con un estado mental apropiado, provocar un estado de no agresión en el contrario (el Ki se contagia) Musashi.
Acabare con una historia que recogí de un libro, no sin antes alentar a nuestros lectores que lean libros y se documenten en lo posible, no solo sobre su arte sino sobre EL ARTE en general para su beneficio propio.
Un Maestro deseaba poner a prueba a sus tres alumnos. Los condujo a un desfiladero en el que habitaba un fiero caballo salvaje, y les dijo que lo cruzaran de uno en uno, y que el los esperaría al otro extremo.
El primer alumno se adentró en el desfiladero y cuando el caballo salvaje se lanzó sobre él, supo como esquivar y bloquear los rápidos golpes de sus pezuñas; de esta forma llegó hasta el lugar en que el Maestro aguardaba. Lleno de orgullo, se puso a observar a su compañero, preguntándose si sería capaz de librar una pelea tan buena como la suya.
El siguiente alumno, sin embargo, observó al caballo desde la lejanía. Escaló ágilmente la ladera del desfiladero y se mantuvo durante todo el trayecto lejos y muy por encima de la cabeza del caballo. Aunque el caballo se ponía sobre las patas traseras y golpeaba furiosamente las rocas con las pezuñas, no lograba darle alcance. De esta forma, el segundo alumno se unió al grupo del Maestro. Y su abochornado amigo. Ambos se pusieron a mirar la actuación del siguiente discípulo. ¿Qué táctica utilizaría? ¿Libraría una feroz batalla con el caballo o sería capaz de burlar astutamente su ira?
El tercer alumno apareció por la boca del desfiladero tranquilo y ajeno a todo, caminó a lo largo de él y el caballo salvaje, tras saludarlo relinchando, se olvidó de su presencia.
L.N. Macua. Aikido Satori