Dojo Kannagara No Michi

Bienvenidos al sitio oficial del Dojo Kannagara No Michi perteneciente a la Asociación Nacional de Aikido Aiki-Zen. En este sitio encontrarás información acerca de nuestro Dojo y su Dojo Central, como también, algunas actividades y artículos que sean del interés de practicantes de artes marciales de todos los estilos.

sábado, 22 de noviembre de 2008

La lección del agua

La superficie del agua sometida exclusivamente a la acción de la gravedad, es plana y horizontal, lisa y reflectante como un espejo. Está tranquila y en calma.
Mizu-no-kokoro. El espíritu debe permanecer siempre tranquilo como la superficie de un lago en calma. La actitud tranquila que se debe adoptar frente al adversario, para percibir todos sus mensajes y actuar en el momento preciso. Cuando la mente está preocupada por miedo, rencor, cólera, etc. No capta bien los estímulos externos y reacciona anormalmente, por debajo de sus efectivas posibilidades.
El agua discurre siempre desde el punto más alto al punto más bajo, fluye constantemente respetando la ley de la gravedad. No puede ir hacia arriba si no es impulsada por una fuerza ajena.
La no-resistencia. Oponerse a una fuerza superior es antinatural y por tanto el fracaso es seguro. Actuar "a favor y con..." esa fuerza es lo que nos enseña el agua que debe hacerse. Nunca oponerse frontalmente al adversario, antes bien, aprovecharse de su energía y de su acción.
El agua se adapta inmediatamente a todo hueco, forma o resquicio, lo cubre, lo rodea, y poco a poco se apodera de él hasta cubrirlo y trascenderlo.
Adaptabilidad constante e inmediata, sin preguntar previamente, sin protestar, sin poner condiciones, saber adaptarse a cualquier movimiento del otro, y sin contrariarlo, descubrir la forma de neutralizarlo constantemente, cualesquiera que sean sus reacciones.
No es fácil conseguir que el cuerpo y la mente actúen al unísono con la fluidez del agua, pero es un aspecto sobre el que se debería insistir más en la práctica del Aikido.
Al encontrar un obstáculo no se detiene ni vuelve atrás, sabe esperar, mientras crece su caudal y su capacidad para rodearlo, encontrar los puntos inmediatamente accesibles (los puntos más bajos) por los que va abordando, esquivando y rebasando el obstáculo hasta superarlo dejándolo atrás. Busca sin cesar otra salida que le permite seguir su curso hasta el equilibrio y el reposo.
Cuando realizamos una técnica y el otro se resiste o la esquiva no hay que seguir insistiendo para concluirla por la fuerza, sino entender que es inmediatamente preciso y necesario "buscar sin dilación por otro sitio.La resistencia o la esquiva del otro lleva implícito este mensaje: "por aquí no puedes, pero se ha creado una nueva oportunidad si no te detienes y sabes descubrir la nueva dirección".
Cuando dos cursos de agua se encuentran en direcciones convergentes u opuestas, enseguida el de menor caudal se adapta y se deja absorber uniéndose al mayor, para seguir juntos con mayor potencia y velocidad en la misma dirección, a partir del momento del encuentro.
Saber ceder para unirse (integrarse) a la acción del otro, en su misma dirección y así hacerse dueño de la fuerza resultante para dirigirla a nuestra conveniencia a partir del instante del encuentro.
Incluso en estado de reposo absoluto, el agua está siempre dispuesta para actuar. Basta cualquier causa que altere sus condiciones de equilibrio e inmediatamente se escapará por ese punto. La acción del agua es constante y permanente. Nunca está dormida.
Nos muestra la actitud que conviene adoptar en la práctica, y en la vida ordinaria, de acción en potencia dentro de la calma, superando las barreras de la inercia o la sorpresa.La vigilancia ha de ser constante y natural, y la disponibilidad inmediata.
Al vaciarse, o pasar del recipiente que contiene una masa de agua a un conducto menor, va describiendo un movimiento de espiral, que facilita su salida de forma rápida y constante.
Es difícil y costoso actuar directamente sobre la masa corporal del oponente, pero si abordamos la acción por el punto más débil, como la mano o el brazo, sometiéndose a un movimiento espiral (torsión) que afecte progresivamente las articulaciones hasta llegar al tronco, conseguiremos "vaciar" (proyectar) su cuerpo por el camino más fácil.
La gota de agua que cae intermitente y constantemente sobre la roca más dura, acaba por hacer huella y hasta hueco.
Repetir, repetir, repetir una y otra vez las mismas técnicas, los mismos gestos, las mismas actitudes, sin importar nuestra debilidad o ineptitud actual. Aquel que sea capaz de perseverar como la gota, alcanzará el dominio de los principios y las técnicas de Aikido.
La superficie del agua impulsada por el viento origina un movimiento de oleaje y se desplaza en trayectoria ondulatoria.
La trayectoria de onda ya sea en plano horizontal o vertical, permiten desequilibrar y dirigir al oponente con mucha más facilidad, menor gasto de energía, y menos posibilidades de resistir o adivinar a dónde se le lleva.
El agua es incompresible (no se puede comprimir) y transmite en todas las direcciones cualquier presión que se ejerce sobre ella.El agua se aparta enseguida si la queremos oprimir, ofreciendo el vacío.
Ofrecer el vacío a todas las acciones del oponente, no mantener la masa del cuerpo ni en el lugar, ni en el momento que otro ha elegido para atacarnos. Escapar por donde no espera y volver contra sus puntos débiles con toda la potencia creada por el cuerpo en movimiento.
"En el combate tú debes ser el agua que posee la fluidez y el adversario es la roca". Morihei Ueshiba.
Fuente:unidojo.tripod.com

viernes, 21 de noviembre de 2008

Estudio de la lógica del cuerpo, el ejemplo de las artes marciales japonesas

Los kata, secuencias gestuales codificadas, juegan un papel esencial en la transmisión y estudio de las artes japonesas. En estos sistemas de signos transmitidos por el gesto, se trata de emitir y de recibir los significados transmitidos por el cuerpo. Se trata también de comunicar un significado particular a determinadas personas, disimulándolo a los ojos de los demás. Descifrar este sistema es más complejo de lo que parece a primera vista. Se corre un gran riesgo de tener en cuenta la forma de los gestos sin comprender su sentido, sin entender los principios en los cuales se basa la dinámica. Esto sobre todo teniendo en cuenta que dichos elementos no se han explicitado y a menudo se hallan ocultos en los modos contemporáneos de ejecución de las secuencias gestuales.
El estudio práctico y teórico del arte del sable clásico y la comparación con las danzas japonesas me han conducido a la hipótesis de que las artes corporales cuya tradición podemos remontar dependen de unos principios gestuales diferentes a los que nos parecen evidentes.
La cultura japonesa mucho se caracteriza por la presencia del cuerpo y, en el ámbito artístico, el cuerpo tiene a menudo el papel principal. La lengua escrita permanece y el cuerpo desaparece, dejando los kata. Un estudio basado sólo en lo escrito puede cubrir importantes lagunas. Para los hombres de la época Edo, la muerte era mucho más concreta y afianzada en la realidad de los gestos cotidianos de lo que es para nosotros. ¿Cómo apreciar a Ihara Saikaku o a Chikamatsu Monzaemon, si permanecemos con los valores contemporáneos, si el cuerpo sigue siendo una abstracción en la muerte descrita? Corremos el riesgo de formar una visión edulcorada e idealizada de la cultura de los guerreros, sin profundizar en lo que eran para ellos el cuerpo y la presencia física de la muerte, elementos cruciales de sus preocupaciones.
«Si quiere llegar hasta el último nivel del sable, desenváinelo cada mañana sosteniendo la hoja delante de cara, y medite sobre el hecho de que es con eso que el adversario le va a atacar» (Matsuura Seizan, 1810). Esta frase concretiza la forma en que los guerreros recibían una educación para la muerte, educación que el Hagakure expresa así : «La vía del guerrero es la de la muerte». Muestra también hasta qué punto la muerte era una pesada carga que los guerreros tenían que soportar. Sería falso decir que no tuvieran miedo. Encontramos por todas partes los rastros de una lucha para liberarse del temor a la muerte, enfrentándose a este miedo. La práctica tradicional del arte del sable lo demuestra de modo concreto: cuando se llega a superar el temor a la muerte, se alcanza la parte esencial del arte del sable.
La manera de caminar
Para alcanzar esta cultura del cuerpo, comenzaré por el ejemplo aparentemente más banal, el de la marcha. Cuando estudiamos los textos y los documentos gráficos que tratan de las técnicas del cuerpo en la época Edo, todo parece indicar que los japoneses de entonces tenían una manera de caminar y más ampliamente un conjunto de gestos diferenciados según los grupos sociales. Estos tenían sentido. Conocemos las palabras : hyakusho-aruki, chonin-aruki, shokunin-aruki, bushi-aruki, pero hoy su contenido está casi olvidado. La evolución de las actitudes corporales a lo largo de la historia ha sido descuidada en la mayoría de las obras contemporáneas del cine japonés, y mucho más en los telefilmes, lo que contribuye a dar fuerza a unas imágenes ficticias, dándonos la ilusión de que los campesinos y comerciantes caminaban como los contemporáneos y que los guerreros caminaban como los que practican la artes marciales hoy en día. Sin embargo, las películas de la primera mitad del siglo aportan un repertorio de actitudes corporales que permite esclarecer la dinámica de los movimientos, permitiéndonos encontrar imágenes solidificadas en la iconografía. Por otra parte, los movimientos transmitidos en los kata de las artes tradicionales conservan la dinámica gestual del pasado y permiten reconstituirla, si no obstante se toma la precaución de entenderla como parte de una evolución, limitada por supuesto, pero de la que no son conscientes los que transmiten el arte.
Para tomar un ejemplo, como regla general, los Japoneses de antes de la época Meiji caminaban sin balancear los brazos y, todavía después de la guerra, se podía encontrar este modo de caminar entre los campesinos y en ciertas familias comerciantes de antigua tradición. Los guerreros japoneses caminaban sin desdoblar completamente las rodillas, bajando el centro de gravedad y colocando las manos al nivel del puño de la sable. Para ellos, el aprendizaje de los gestos técnicos se situaba dentro de la continuidad de este modo de caminar que el análisis de los kata me ha permitido reconstituir con cierta precisión. Hoy, la mayoría de los practicantes de las artes marciales andan como los atletas: caminan estirando bien las piernas, con el torso derecho y balanceando los brazos en diagonal; es decir, caminan de la forma más habitual aquí. Pero en la práctica de su arte, utilizan una manera de caminar aprendida, basada en modelos antiguos.
Mi hipótesis es que se ha producido una ruptura insidiosa y que, mientras creen respetar la forma antigua, se desplazan en el ejercicio de su arte siguiendo un principio diferente.
Para ello, me baso en las siguientes hechos. Según una somera encuesta, mas de un 20% de los maestros de kendo contemporáneos han sufrido rotura del tendón de Aquiles. Como la práctica del sable era más intensa en la época de los guerreros, podríamos pensar que este tipo de accidente era más frecuente y que debe haber huellas de la preocupación por evitar tanto el accidente como sus secuelas, ya que la cirugía no estaba avanzada. Pero no he encontrado ningún documento que relate tales accidentes ni las precauciones a tomar para evitarlos. Por otra parte, los dojos de kenjutsu (sable clásico) eran mucho más pequeños que los de ahora y, según distintas descripciones, el espacio estaba densamente ocupado. Los que se entrenaban estaban muy juntos y los desplazamientos eran numerosos y rápidos, aunque con menos amplitud que ahora.
Estas dos constataciones indican que la calidad de los movimientos era diferente. Mi primera hipótesis era que la diferencia obedecía a una utilización diferente del shinaï puesto que los guerreros del Edo utilizaban el shinaï como sustituto del sable que manejaban. Hoy ya no existe la costumbre del manejo del sable, y en vez de intentar combatir al adversario, los kendokas lo tocan rápidamente utilizando el shinaï. Al utilizar un arma menos pesado, aumentan el alcance del gesto. Esta explicación da cuenta del alargamiento de los desplazamientos pero no de la frecuencia de los accidentes.
Al practicar yo mismo el kenjutsu y el kendo, he llegado a la conclusión de que estas diferencias de calidad de los movimientos tienen que ver con el principio mismo de los desplazamientos.
Los dos principios de los desplazamientos
La manera de dar un paso al caminar en la vida diaria es la prueba obvia: el centro de gravedad se dirige hacia delante, al tiempo que se da impulso con la pierna de atrás. Este modelo parece tan evidente que constituye, en Japón como en el resto del mundo, la base de las técnicas corporales modernas y hace las veces de modelo explicativo en el análisis de las técnicas tradicionales. Con diferencias de resultado y de intensidad, este tipo de desplazamiento está presente en todas las actividades deportivas.
Al practicar los kata del kenjutsu, de iaï y de jujutsu, este principio me ha resultado inadecuado para comprender su lógica interna. Llegué a la hipótesis de que estos movimientos obedecen a otro principio que puede considerarse como una fuente de eficacia en cuanto a la estética, la rapidez y la energía en las artes corporales japonesas. Partiendo de esta hipótesis, he analizado un conjunto de kata, textos y otros documentos de distintos momentos de la historia de los artes marciales desde el siglo XVII, lo que me ha permitido constatar la existencia de un modo de desplazamiento que he nombrado el «principio de inmersión» en comparación con el «principio de propulsión». Pienso que este principio está vinculado a la concepción de la persona y proporciona una clave para descifrar distintas formas de kata de las artes tradicionales japonesas.
En el desplazamiento por propulsión, se avanza dando un impulso contra el suelo con las piernas. Según el esquema más simple, la fuerza del desplazamiento horizontal se obtiene por los dos vectores del efecto del golpe dado al suelo y del peso del cuerpo. La característica es que, para producir un movimiento, se ejerce una fuerza que va contra la de la gravedad.
Un principio diferente, generalmente desconocido, se aplica en ciertas técnicas del arte del combate japonés. Algunas escuelas del sable (kenjutsu) y de jujutsu transmiten otro principio de eficacia que constituye a menudo la enseñanza secreta de la escuela. Dicho principio permite mejorar la rapidez de los desplazamientos y aumentar la fuerza de la ejecución técnica. Debido a la velocidad, el observador no logra detectar la aplicación de este principio y la diferencia es difícil de percibir, pero una vez comprendido es sencillo de enunciar. Para desplazarse, en vez de dar un impulso contra el suelo, se «quita» la fuerza de las piernas para dejar actuar la gravedad, cuya fuerza se transforma en un desplazamiento horizontal mediante el control del centro de gravedad. Entonces uno tiene la impresión de sumergirse en la gravedad, por lo que hablaré de «desplazamiento por inmersión», en contraste con el «desplazamiento por propulsión». Se trata en realidad de encontrar la sensación de la gravedad como fuerza existente que se puede utilizar, y no de luchar contra ella, como es la costumbre.
La enseñanza del desplazamiento por inmersión
Al estudiar el arte clásico del sable japonés, comprendí cómo este principio subyacía a ciertas enseñanzas sin estar claramente expresado. Entonces analicé, a partir de este principio, el contenido de distintas disciplinas de las artes marciales japonesas y chinas, y constaté que la forma de utilizar la energía de la gravedad intervenía de una manera muy sutil. Este principio es fácil de enunciar pero difícil de aplicar. De hecho, su aplicación es perceptible en las técnicas avanzadas de distintas escuelas pero sólo se comunica, como secreto de eficacia, a través de la realización de ciertas técnicas.
Según mi análisis, el desplazamiento por inmersión fue descubierto y trabajado en el arte del sable japonés siguiendo tres vertientes: el esfuerzo por superar la barrera encontrada en la búsqueda de un dinamismo basado en los desplazamientos espontáneos (propulsión);
la búsqueda de técnicas que supriman aquellas manifestaciones previas al gesto que permiten al adversario prever un ataque (kehaï);
la búsqueda de una mayor energía en la ejecución técnica.
Citaré dos ejemplos. En la escuela de sable clásica Kaïshin-ryu (Kuroda 1992), se basan todas las técnicas en el «principio de la no utilización (de la fuerza) de las piernas» (musoku no ho). En esta escuela, el desplazamiento por inmersión se asocia a unos movimientos de rotación cuyo eje se da por la línea central del cuerpo y el golpe del sable se caracteriza por una rapidez y una fuerza fulgurantes. Sin embargo, esta técnica es poco duro físicamente porque el conjunto caída-rotación asocia la energía de diferentes partes del cuerpo al accionar los brazos. La manera en que el esfuerzo se distribuye en este tipo de técnica merecería un estudio específico. La aplicación más reciente del principio de inmersión, que sin embargo no se aclara, es la forma de desplazamiento desarrollado por el maestro de kárate Sigeru Egami para aumentar la eficacia, bajo el nombre de «principio de acercamiento a la tierra» (shukuchi-ho) (Egami 1970).
La inscripción en una concepción del cuerpo
En la representación japonesa tradicional de la persona, el hara (vientre) es la parte central del cuerpo y sede del espíritu. En la práctica del sable, el hara (o tanden, término de origen chino) designa más concretamente el bajo vientre donde se sitúa físicamente el centro el cuerpo. Reforzarlo es una de las bases de la práctica corporal. La aplicación del desplazamiento por inmersión en la técnica del combate pasa por un trabajo centrado en el hara. Se aprende en primer lugar a situar bien el propio centro de gravedad, a obtener la sensación de la línea central del cuerpo en la parte baja de la cual se sitúa el hara y a precisar esta sensación. El objetivo de este desplazamiento es el de moverse con facilidad durante el combate, guiando a partir del hara la energía obtenida al «quitar» las tensiones musculares de las piernas. En vez de empujar contra el suelo, los músculos de las piernas absorben el descenso del cuerpo, el cual en vez de subir en el momento de desplazarse, se acerca a la tierra.
La importancia atribuida al hara no procede sólo de creencias míticas, sino que tiene un papel específico en la búsqueda de la eficacia. Si el principio de la inmersión pudo aplicarse y transmitirse sin explicaciones, seguramente es porque el concepto de hara permitía concretarlo.
Según mis averiguaciones, el desplazamiento por inmersión se utiliza sobre todo para la ejecución de una técnica o de algunas secuencias. Permite obtener la rapidez con poco esfuerzo muscular. Un anciano puede así efectuar un desplazamiento muy rápido, potente y eficaz. Veo en eso una de las razones principales del mantenimiento de la eficacia en combate a una edad avanzada que caracteriza la práctica del sable. Sin embargo, esta cuestión que llevo muchos años estudiando es muy compleja y requiere una serie de explicaciones.
Por otra parte, ciertos aspectos que requieren más estudio me hacen pensar que el ámbito de aplicación del desplazamiento por inmersión es mucho más amplio. He tenido noticias de la transmisión oral de la Escuela Kaishin-ryu en la cual figura una técnica de marcha para largas distancias. Consiste en hacer variar la longitud de los pasos rompiendo la igualdad del desplazamiento de los dos pies. La longitud del paso del pie derecho es sistemáticamente diferente de la del pie izquierdo, en una proporción, o de 60/40 o de 70/30, con una inversión a intervalos regulares. Se recomienda siempre efectuar esta marcha «sin utilizar la fuerza de los pies» (musoku), lo que explico como una forma de desplazamiento por inmersión.
Poner de manifiesto el desplazamiento por inmersión sugiere varias líneas de investigación relativas las unas a las condiciones que dieron lugar a los modelos corporales, y otras a su modo de difundirse entre la sociedad japonesa.
Fuente:Tokitsu Ryu

sábado, 15 de noviembre de 2008

Promoción seminario Aiki-Zen

Promoción del seminario realizado el 8 de Novienbre

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El silicio orgánico; un oligoelemento esencial para la salud

El silicio orgánico es un oligoelemento esencial, es decir, indispensable para la salud del ser humano. Pero además constituye un instrumento terapéutico de increíbles alcances en distintas ramas de la Medicina. Y, sin embargo, la Silicoterapia -el tratamiento sólo con silicio de diversas patologías- continúa siendo hasta la fecha una posibilidad poco conocida aunque ya se la mencionara en los papiros egipcios.
El silicio es el segundo elemento más abundante de la corteza terrestre tras el oxígeno y probablemente el más importante del reino mineral. De hecho, en combinación con el oxígeno conforma numerosos tipos de rocas, granitos, arenas, arcillas y piedras hermosas como el ópalo, el cristal de roca, la amatista, el ágata o los minerales de cuarzo. En tan distintas formas constituye ¡cerca del 20% de los átomos de la corteza terrestre! Y no sólo eso: está presente en plantas, animales y humanos. De ahí que se le considere un mineral universal y ubicuo. El científico Jean Calcagni no dudó por ello en resaltar en 1984 "la importancia de este mineral para los procesos metabólicos y para la vida celular en los animales superiores". Una importancia de la que ya en 1910 hablaría el propio Louis Pasteur.
A. Mary, por su parte, resaltaría que "el silicio puede activar notablemente la fagocitosis, contribuir a la mineralización del suero sanguíneo y de los órganos debilitados, y regenerar las células al excitar la ósmosis. Su acción, sea preventiva sea curativa, se deduce naturalmente de sus propiedades físico-químicas, de su constancia y de su rol osmótico en la célula organizada". La experiencia posterior demostraría el carácter polivalente de la Silicoterapia y de lo atinado de esas previsiones ya que, en efecto, el silicio orgánico se muestra altamente eficaz en la prevención y tratamiento de un buen número de patologías.
Conocido desde la antigüedad
A pesar de que ya los egipcios conocían la utilidad terapéutica del silicio, la Silicoterapia no se desarrollaría hasta mediados del siglo XX. El motivo ha de buscarse en el hecho de que los alcances terapéuticos de este mineral dependen de cuál sea su forma molecular. Y lo explicamos. Históricamente, terapeutas, herboristas y científicos se habían topado con un obstáculo difícil de vencer: obtener una molécula de silicio orgánico, única forma en la que el mineral puede ser absorbido por el ser humano y alcanzar toda su eficacia terapéutica. Un problema que se resolvería en 1957 gracias al trabajo del químico e ingeniero Norbert Duffaut -primer catedrático de Química Orgánica y Organometálica de la Universidad de Burdeos (Francia)- quien logró sintetizar una molécula de silicio orgánico que fue luego perfeccionada sucesivamente y continuaría siendo mejorada aún más al comenzar la colaboración con el geólogo Loïc Le Ribault, a quien puede considerarse creador de la Silicoterapia. Y es que con el tiempo ambos probarían el tratamiento con silicio orgánico ¡en más de 50.000 pacientes con afecciones diversas!. Siendo en 1999 cuando Le Ribault -Duffaut ya había fallecido- publicaría los resultados. Pues bien, según estos puede afirmarse que el silicio orgánico:
-Es terapéuticamente eficaz.
-No es tóxico y es hipoalergénico.
-Carece de efectos secundarios nocivos y contraindicaciones.
-Puede ser usado incluso por bebés y mujeres embarazadas.
-Es completamente asimilable por el organismo humano.
-Fortalece las defensas y el sistema inmune.
-Actúa en la totalidad del organismo reequilibrando las deficiencias.
-Contribuye a la remineralización y restitución del capital óseo y cartilaginoso.
-Reestructura las fibras de elastina y de colágeno.
-Disminuye los niveles de colesterol.
-Actúa eficazmente sobre la hipertensión.
-Es un potente antiinflamatorio y analgésico.
-Acelera la cicatrización.
En suma, es evidente que son muchos y muy diversos los beneficios que este mineral -eso sí, en su forma orgánica- puede aportar a nuestro organismo y de ahí la importancia de ingerir suficiente cantidad a través de la alimentación. El único inconveniente es que esos niveles pueden variar por diversas causas. Por ejemplo, en función del sexo ya que se ha comprobado que existe un 35% menos de silicio en el tejido muscular de la mujer que en el del hombre. Pero también según la edad ya que se ha observado un descenso general de los niveles de silicio en el cuerpo a medida que se envejece. Asimismo, en los enfermos de tuberculosis y cáncer se ha constatado un descenso significativo de la tasa de silicio en el tejido conjuntivo. Es más, en la aterosclerosis la aorta y las arterias afectadas por placas presentan de 14 a 20 veces menos silicio que las arterias normales. Un dato trascendente porque el silicio confiere flexibilidad a las arterias. Cabe añadir que también en distintas patologías óseas se ha observado que al comienzo de los procesos de desmineralización decae de manera notable la tasa de silicio.
Protector cardiovascular
Leonardo Da Vinci decía que "la edad del hombre depende de la edad de sus arterias". Hoy se podría añadir "y de la cantidad de silicio que éstas contengan". Y decimos esto porque en la actualidad se sabe que este mineral protege las arterias de varias formas (no en vano la aorta es la parte del cuerpo donde se concentran las mayores cantidades de silicio). Por ejemplo, confiere integridad al tejido elástico de la arteria, determina la elasticidad de la misma, la impermeabiliza frente a los lípidos y los depósitos de calcio, y mantiene la integridad enzimática que protege al tejido arterial de los cúmulos de grasas. Por tanto, es obvio que este mineral es un buen protector vascular que conserva la estructura y metabolismo de las paredes arteriales. Pero, además, el silicio disminuye los niveles de colesterol y combate la hipertensión.
De hecho, ya en los años sesenta Duffaut y el cardiólogo Roland Rager obtuvieron éxitos notables en el empleo del silicio orgánico en cardiología para tratar casos de angina de pecho, infarto de miocardio y arteritis de los miembros inferiores. De sus estudios se obtuvieron datos muy importantes para comprender la patología arterial ya que según los mismos:
-El deterioro de las fibras elásticas de las arterias está determinado en buena medida por la pérdida de silicio.
-Las arterias de los niños presentan 4 veces más silicio que las de personas de edad avanzada.
-El proceso de formación de las placas de colesterol corre paralelo con la pérdida de silicio.
-La pérdida de silicio hace que las fibras elásticas se deterioren y se fragmenten favoreciendo su permeabilidad a los lípidos. Empobrecimiento que antecede a los depósitos de grasas y de calcio en las paredes arteriales.
-A mayor pérdida de silicio más profunda es la calcificación de la placa de colesterol.
-Una arteria con ateromas tiene de 10 a 20 veces menos silicio que una arteria normal.
Además el silicio orgánico actúa también sobre los problemas de circulación venosa -como las varices y las hemorroides- ya que mejora el tono de las paredes venosas y combate el edema y la inflamación por lo cual permite mejorar molestias como las piernas pesadas.
En definitiva, el silicio orgánico constituye un medio eficaz y sencillo de prevención y de tratamiento del deterioro de las arterias y un buen protector de la función cardiovascular.
Silicio y enfermedades reumáticas
Pero si ya es importante su papel de protector cardiovascular lo cierto es que donde el silicio orgánico ha mostrado más claramente sus efectos terapéuticos es en el tratamiento de enfermedades reumáticas. En estas dolencias el silicio logra disminuir el dolor y la inflamación y provocar una gradual regeneración del cartílago de las articulaciones afectadas. Asimismo, da muy buenos resultados en el alivio de las dificultades de movilidad asociadas a estas afecciones. Por tanto, el silicio es analgésico y antiinflamatorio pero además aporta la ventaja de ser natural y de no provocar ningún efecto secundario.
Por otro lado, conviene explicar que el silicio es parte importante de las estructuras que componen el tejido conjuntivo como son el colágeno, la elastina, los proteoglicanos y las glucoproteínas estructurantes. Por sus características, este mineral determina la integridad del tejido conjuntivo actuando en varios niveles. Por ejemplo, el silicio actúa como cimentador de los tejidos por su ubicuidad (está contenido en todos ellos), resistencia y por los enlaces estructurantes que es capaz de crear. Además asegura la mineralización de los tejidos y determina la formación y estructuración de huesos, tendones, ligamentos y cartílagos.
De esta forma, un aporte adecuado de silicio orgánico asegura una buena salud osteoarticular, fortalece las articulaciones y previene su degeneración además de fortalecer y flexibilizar los huesos disminuyendo su porosidad e incrementando la fijación de los minerales en los huesos.
Por otro lado, la omnipresencia del silicio en el tejido conjuntivo le confiere un papel defensivo. Se ha observado que el silicio ayuda a excretar ácido úrico y urea, y actúa como barrera contra procesos degenerativos de los tejidos; por ejemplo, de la piel (verrugas), de las arterias (formación de placas), etc. Otros autores han demostrado que el silicio mejora la fagocitosis, la producción de linfocitos y las reacciones alérgicas.
En resumen, el silicio puede aportar numerosos beneficios a nuestra salud. Por eso es fundamental controlar su ingesta, procurarnos alimentos ricos en ese mineral o consultar a un especialista para que nos asesore sobre algún complemento dietético adecuado a nuestras necesidades.
Sara Muñoz
Silicio y cuerpo humano
Se ha podido cuantificar que lo común es encontrar unos miligramos de silicio por cada 100 gramos de tejido humano. También se sabe que se encuentra, sobre todo, en el tejido conjuntivo, en la aorta, en los vasos sanguíneos, en los cartílagos, en el timo, en el hígado, en el bazo, en el páncreas, en la piel, en las uñas y en el cabello. La tasa en sangre es inferior a 10 ppm (partículas por millón) y la orina excretada diariamente contiene alrededor de 20 miligramos.
Se absorbe básicamente mediante la alimentación aunque, en su forma orgánica, es fácilmente absorbido a través de la piel.
En cuanto a su eliminación, normalmente tiene lugar por vía renal y por las heces pero también perdemos silicio al cortarnos el cabello, las uñas o al expulsar mucosidades.
El aporte de silicio
La dieta moderna no aporta la cantidad de silicio necesaria para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Por eso es recomendable tomar algún suplemento que lo contenga -siempre asesorado por un especialista- o preocuparse especialmente de incluir en nuestro menú diario algún alimento rico en silicio: avena, mijo, cebada, arroz (todos ellos integrales), patatas, remolacha, alfalfa, soja y vegetales verdes. Otra fuente tradicional de silicio era el agua pero el uso de sales de aluminio en los procesos de potabilización en las grandes ciudades elimina las ya de por sí pequeñas cantidades que en condiciones normales contendría.
En suma, es importante que observe estas indicaciones y procure incluir el silicio en su dieta ya que, al contrario de lo que ocurre con otros minerales, conforme envejecemos desciende el contenido de silicio en nuestros tejidos y nuestra capacidad para absorberlos con la alimentación.
Estados de carencia de silicio
Conviene saber que la carencia de silicio puede generar una amplia gama de padecimientos:
-Patologías coronarias.
-Alteraciones osteoarticulares y del tejido de sostén.
-Disminución de las defensas.
-Problemas broncopulmonares.
-Retraso del crecimiento.
-Huesos frágiles.
-Piel deshidratada.
-Acné.
-Tendencia a abscesos y fístulas.
-Amigdalitis.
-Deficiencia intelectual.
-Conjuntivitis.
-Caries dentales.
-Fragilidad y/o caída del cabello.
-Uñas frágiles y opacas.
-Tendinitis.
-Fibrosis.
-Flacidez articular.
Además, tanto en la tuberculosis como en el cáncer se ha confirmado la falta de este mineral.
El silicio, un oligoelemento esencial
Hay que decir que el reconocimiento del silicio como oligoelemento esencial -elemento mineral que a pesar de precisarse en muy pequeña cantidad en el cuerpo es indispensable para la salud y la vida- no se hizo hasta 1972. De hecho, hasta ahora se han identificado 14 oligoelementos esenciales: el silicio, el vanadio, el molibdeno, el magnesio, el hierro, el cobalto, el níquel, el cobre, el zinc, el selenio, el estaño, el yodo y el flúor.
¿Y cuándo un oligoelemento -o un mineral- es considerado esencial? Pues lo es cuando:
-su carencia produce una alteración funcional en el organismo.
-su presencia es importante para el desarrollo.
-los síntomas patológicos generados en los diversos tejidos se asocian con una disminución de dicho elemento en esos tejidos.
-se observa un retorno al normal funcionamiento orgánico y una normalización del desarrollo después de aportar (en cantidad y calidad adecuados) el elemento faltante.
Esperanza en Alzheimer
El laboratorio de Toxicología y Salud Medioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona) ha dado un pequeño pero importante paso en la lucha contra el Alzheimer ya que después de cuatro años de trabajo con ratas en el laboratorio sus investigadores han demostrado que la administración de un suplemento de silicio en la alimentación tiene efectos preventivos sobre la acumulación de aluminio en el cerebro y otros tejidos. Y decimos que el hallazgo es importante porque numerosas investigaciones indican que la presencia del aluminio -que se acumula en los tejidos nerviosos- es uno de los factores desencadenantes de dicha patología por lo que podría administrarse de forma preventiva a los grupos de riesgo cuando éstos -gracias a los avances científicos- puedan ser identificados.
Fuente:Discovery DSalud

martes, 11 de noviembre de 2008

lunes, 10 de noviembre de 2008

El credo del samurai

No tengo parientes, yo hago que la tierra y el cielo lo sean.
No tengo hogar, yo hago que ellos también lo sean.
No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo medios, yo hago mis medios de la docilidad.
No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo.
No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades.
No tengo leyes, yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros.
No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento.
No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura.
No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
No tengo espada, yo hago de mi no mente mi espada.

Autor desconocido

sábado, 8 de noviembre de 2008

martes, 4 de noviembre de 2008

La lotería mental

Existe un desorden mental que se está expandiendo por toda nuestra sociedad y el cual puede destruir nuestro Aikido y nuestra vida. Esto es la “lotería mental”; El deseo del éxito no merecido. Leemos sobre esto todos los días - un hombre ganó la lotería por lo que aseguró toda su vida, o una mujer ganó una demanda por lo que no tendrá que trabajar más. El solo pensamiento de éxito no merecido nos trae una sonrisa a la cara - el nuevo sueño americano.
Estarás pensando, “que hay de malo en ganarse la lotería, y que tiene que ver esto con mi Aikido?” No hay nada malo en ganarse la lotería; sin embargo, la búsqueda del éxito no merecido y lo que esto representa puede ser peligroso para todos los aspectos de tu vida, incluyendo tu Aikido, Si alguien te ofreciera un boleto de lotería con la oportunidad de “ganar” el secreto para alcanzar la maestría del arte del Aikido, ¿te reirías de ello?, ¿o no y pensarías seriamente en comprar este boleto?
Todos hemos oído alguna vez a estudiantes pedir a sensei un consejo para mejorar su técnica, tan solo para recibir la invitación de seguir practicando. En un seminario el sensei ofreció revelar su secreto (ki) para mejorar nuestro Aikido. Cada uno de nosotros encendió su grabadora mental para grabar este atajo al éxito. Sensei procedió a sugerir que todos deberíamos practicar las técnicas básicas, los movimientos y las katas con armas quince veces a la semana por lo menos durante dos años. Se pudo haber oído la desilusión general, nos estaba diciendo que la clave para mejorar era comprometerse con el entrenamiento. Ya todos sabíamos eso! Todos podemos tener éxito si nos comprometemos a trabajar duro y practicar. Pero queremos el secreto del éxito no merecido, queremos ganar la lotería.
Vi un ejemplo de lotería mental durante un breve encuentro entre un golfista profesional y un aficionado. El pro estaba golpeando la bola cuando un aficionado se acercó y comenzó mirarlo. El pro era conocido por haber golpeado la bola mil veces al día durante su juventud, y aun era considerado como uno de los profesionales más dedicados. El aficionado finalmente se acerco al pro, se presentó a si mismo y comenzó a explicar cuanto gozaba del golf, pero que no podía mejorar su juego. Entonces pidió al profesional le diera un consejo que le ayudara a mejorar su técnica. El pro dejó su práctica y aconsejó al hombre que debería golpear la bola por lo menos quinientas veces al día. El hombre se quedó en silencio mientras el pro regresaba a su práctica. Después de unos minutos el hombre recobró su compostura e interrumpió al pro para decirle que él no tenía tiempo para golpear la bola tantas veces, y que lo que él quería era un consejo que le ayudara a vencer a sus amigos en el fin de semana. El pro se detuvo, dio un paso hacia el hombre y en palabras que no dejaban ninguna duda le dijo que el golf es algo difícil de dominar, y que él no tenía el tiempo de dar consejos a nadie que no tuviera el tiempo para practicar.
Entendemos la diferencia entre un amateur y un profesional, sin embargo, nuestra tendencia es excusar la falta de compromiso del amateur, y por implicación, su deseo de éxito no merecido. Está bien si alguien golpea la bola mil veces al día si su deseo es ser profesional, o hacer mil cortes con el bokken al día si quiere convertirse en un sensei, pero el resto de nosotros debería estar satisfecho con nuestra oportunidad de ganar la lotería. La “lotería mental” que practiquemos en una parte de nuestra vida pronto se expandirá a todos los aspectos de nuestra vida como un cáncer. Sin el reconocimiento de este desorden, pronto estaremos gastando nuestras energías persiguiendo “boletos de lotería” en lugar de comprometernos con nuestra práctica diaria.

Traducción Salvador Lopez Ollinkikai Aikido